maltrato

¡MI PAREJA ME OFENDE! ¿QUE HAGO?

Indiferentemente del origen del disgusto; no hay justificación para los insultos u ofensas ni porque tolerarlos. Es de todos los puntos de vista inaceptable como parte de la personalidad de tu pareja o ser víctima de su mal día o el consabido “yo lo provoqué”, es intolerable y solo garantiza su reincidencia.

Diferencias del derecho de reclamo

Hay que diferenciar el derecho de reclamo…, del derecho al maltrato y al abuso verbal/psicológico (no existe). Nos asiste el derecho a disgustarnos y protestar; siempre y cuando no humillemos a nadie, y por supuesto menos a nuestra pareja. Las parejas como cualquier relación de socios comerciales deben, establecer explícitamente unas normas de conducta para trabajar juntos (como en una sociedad mercantil). Pero comúnmente existe el error de dejar implícitas esas normas. Hay que hablarlas y hacer votos. Dar la palabra. Sinceridad, honestidad, respeto y dedicación en las buenas y las malas. Tenemos que entender que esto no es un arreglo que comprende solo las buenas conductas. Se toleran también ciertas impulsividades (no agresiones), errores, temores, fallas menores e involuntarias etc.

Preferible es actuar de buena fe sin escondidos ni engaños. Asumiendo comportarse de la misma manera, como tu deseas que lo hagan contigo. Pero hace su presencia la mezquindad…,” bastante para mi, poco para mi pareja”. Estando así las cosas las condiciones deben replantearse, incluyendo terapia de ser necesario, cuando hay desacuerdos. Siempre la pareja pasiva es la más afectada, por tanto debe revisarse y someterse a una auto evaluación. ¿Cuál es el temor? ¿Cuál es el origen de ese bloqueo emocional, de esa sensación de parálisis? Cuando experimento –como testigo o protagonista- por primera vez tal miedo (infancia, adolescencia, adultez).

La valencia de las experiencias

¿Qué figuras parentales mostraron ese mismo perfil? ¿Qué experiencias sentimentales previas la condicionaron o programaron para retraerse? ¿Qué referencias tiene grabadas en su mente sobre maltrato o abuso psicológico? Es posible que inconscientemente estemos programados para tolerar estos excesos maltratadores, como también para administrarlos. Escribir cartas de desahogo emotivo hacia esas personas que influyeron, es una práctica sana, siempre que sea en privado y destruida tal misiva sin comentársela a nadie. Deshacernos de estas cargas emotivas es un proceso necesario para recuperar nuestro bienestar, y por supuesto un principio invaluable para perdonar.

Acción sanadora

Esta acción es sanadora para nosotros sin que ello condicione aceptar que “sea correcto la irregularidad”. Perdonar conlleva descargar tu dolor, tu ira, aceptar –tal vez- tu parte de responsabilidad en ello y, renunciar a vivir con resentimientos. Dejar ese odio hacia la otra persona, dejarla libre. Ante un evento de crisis en el cual te sientes agredido (a) con ofensas, humillaciones o gritos intimidantes. Debes cortar esto; exigir respeto, disculpas. Los resultados no serán instantáneos, cuando son recurrentes los malos hábitos. Pero es necesario sentar el precedente de: hablaremos y te escucharé mientras no me maltrates. Nada de rosario de insultos mutuos porque; destruyen la relación a corto y mediano plazo. Hay ciertas ofensas que dañan más que algún empujón. De continuar los insultos, deben continuar las interrupciones.

Retiro estratégico

Debes retirarte inmediatamente, dirigiéndote a tu habitación, a tu casa, etc. De hecho de permanecer escuchando ofensas, te conviertes en cómplice y parte del problema. Es una ironía exigir respeto mientras estás tolerando los maltratos. Sin embargo es comprensible que seamos tolerantes con nuestros seres queridos, cuyas palabras pueden beneficiarnos o herirnos más que otros. Pero no podemos justificarlos invocando su edad, parentesco, condición física o psicológica. El maltrato es intolerable venga de quien venga. Por cierto le hacemos un favor un gran favor al ofensor cuando establecemos límites de tolerancia. De alguna manera tiene que entender que es preferible respetar y controlar sus impulsos, es una cuestión de aprendizaje.

Deja de repetir y elige actuar como adulto, no para enfrentar a nadie, sino para defenderte como ser humano que merece respeto y, ese respeto te lo obsequias a ti mismo, interrumpiendo las agresiones verbales y tonos intimidantes; retirándote, si continúan los abusos. Las disculpas y demostraciones de consideración deben ser las primeras palabras del ofensor para acceder a una reconciliación.

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mancha I

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