Cuando hablamos, nuestro discurso se interrumpe inconscientemente por una serie de parásitos que interfieren en la comunicación.

Los parásitos pueden ser varios: los eeeeeehhh, hmmmm, decíamos (repetido 20 veces), vale (a cada inicio de frase) ¿verdad? (cada tres palabras) etc.

Todo esto actúa como los parásitos de la radio. Dificultan que el mensaje llegue a su destino.

 

 

Cómo lo solucionamos?

1) El primer paso es darnos cuenta de lo que hacemos. Y para ello necesitamos a alguien que nos escuche y tome nota de los parásitos que repetimos.

2) Una vez localizados, cada vez que emitimos uno, lo registramos mentalmente y en la próxima ocasión cuando estaremos a punto de decir la palabra clave o emitir el sonido parásito, nos pararemos a tiempo.

No es automático, no sucede de un día al otro, pero el primer paso es descubrirlos. No podemos corregir lo que no sabemos que hacemos mal.

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