El Ozono. ¿Es bueno o malo?

LA PARADOJA DEL OZONO


     El ozono, el escudo que resguarda vidas. El ozono, el contaminante nocivo. Es posible que haya oído hablar de él de ambas maneras. ¿Cuál es la correcta? ¡Las dos! En la estratosfera, el lugar que le corresponde, el ozono efectivamente sirve para resguardar vidas. Pero aquí abajo, en la troposfera, el ozono es un producto de la contaminación del hombre. El hombre libera enormes cantidades de hidrocarburos al aire, mayormente debido a la combustión de gasolina de los automóviles. La luz del Sol reacciona con estos hidrocarburos y produce ozono.


     El ser humano no está hecho para respirar ozono. Perjudica los pulmones. Recientemente, los científicos se han dado cuenta de que es más peligroso para la salud humana de lo que antes pensaban. Hay quienes han hecho un llamamiento urgente a fin de que se tomen medidas más estrictas tocante a la contaminación con ozono, pero de poco ha servido.
¿Ve usted la ironía de esta crisis relacionada con el ozono? Allá arriba, donde necesitamos el ozono, lo destruimos. Aquí abajo, donde es venenoso, lo fabricamos.


     No obstante, usted quizás se pregunte: “¿Por qué no enviamos el ozono de las capas inferiores hacia la estratosfera, donde se necesita?”. Una razón es que el ozono es demasiado inestable para semejante viaje; mucho antes de llegar a esa altura, se disgregaría. Algunos científicos han ideado proyectos fantásticos para transportar ozono hacia la estratosfera mediante dirigibles, reactores o misiles. No obstante, rápidamente admiten que el coste sería enorme. Por lo visto, la única solución verdadera sería no destruirlo allá arriba ni fabricarlo aquí abajo.

     Figúrese que usted tuviera que caminar todos los días bajo una lluvia ardiente y mortífera. Su única protección es un paraguas, uno que ha sido diseñado a la perfección para repeler las gotas de esa lluvia letal. ¿Puede imaginarse lo inapreciable que sería ese paraguas para usted? ¿Se da cuenta de la terrible locura que supondría estropearlo, quizás hasta el punto de hacerle agujeros? Y, sin embargo, la humanidad se encuentra en una situación similar a escala global.


     Nuestro planeta se ve sometido a una constante lluvia de rayos solares. Aunque la mayoría de esos rayos son beneficiosos, pues traen luz y calor a nuestro mundo, un pequeño porcentaje de ellos son realmente letales. Se les llama rayos ultravioletas B, y si todos ellos llegasen a la superficie de la Tierra, causarían la muerte de toda cosa viva. Por fortuna, nuestro planeta fue diseñado con un “paraguas” que actúa a modo de escudo y nos protege de dichas radiaciones, un paraguas llamado “capa de ozono”. Pero, lamentablemente, el hombre está destruyendo este paraguas.

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