Cuando lo encontraron, le preguntaron: "Rabí, ¿cuándo has llegado aquí?

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo que me buscan, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y se saciaron.

No por el alimento que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, que el Hijo del Hombre os dará porque Dios Padre ha marcado con su sello.

Entonces le preguntaron: - ¿Qué vamos a hacer las obras de Dios?

Respondió Jesús y le dijo: "Esta es la obra de Dios, que creáis en quien él ha enviado.

Entonces le preguntaron: - ¿Qué señal, pues se quiere, para ver y creer en ti?¿Qué vas a hacer?

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito, les dio pan del cielo para comer.

Así que Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, Moisés no le dio pan del cielo, sino mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

Él dijo: 'Señor, danos siempre este pan.

Jesús dijo: "Yo soy el pan de la vida. El que a mí viene, nunca tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.

Pero ya te dije que tú me has visto y no creéis.

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y que a mí viene no le echo fuera.

Porque he bajado del cielo no para hacer la mía, sino la voluntad del que me envió.

Y esta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de todo lo que me ha dado, sino que lo resucite en el último día.

Esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo le resucitaré el último día.

Los Judios se murmuraban de él porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo".

Y ellos dijeron: - ¿No es éste Jesús, el hijo de José? No conoció a su padre y su madre? ¿Cómo es que ahora dice, "He descendido del cielo"?

Respondió Jesús y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere, y yo le resucitaré el último día.

Está escrito en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Por lo tanto, todo aquel que oye y aprende del Padre viene a mí.

No es que alguien haya visto al Padre, sino que viene de Dios, éste ha visto al Padre.

De cierto, de cierto os digo: El que cree tiene vida eterna.

Yo soy el pan de la vida.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron.

Este es el pan que desciende del cielo, que el que come de él no se pierda.

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo: si alguno comiere de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne.

Los Judios por lo tanto, contendían entre sí, diciendo: - ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.

Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre, así como el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que descendió del cielo. A diferencia de los padres que lo comieron y murieron, que coma de este pan vivirá para siempre.

Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

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