Palacio de Linares

El que en la actualidad se conoce como Palacio de Linares, en sus inicios fue conocido como Palacio de Murga.

El Palacio de Linares (Madrid), lo construyó el arquitecto Carlos Colubí, durante los años 1877-1900. Más tarde los Marqueses de Linares compraron el Palacio al ayuntamiento de la ciudad. 

Características del edificio

Es un edificio de cuatro pisos. En el sótano estaba la cocina, las habitaciones del servicio y las oficinas de los empleados del Marqués de Linares. El resto de plantas está decorado con todo lujo de detalles entre ellos, alfombras de la Real Fábrica de Tapices, techos decorados con pinturas mitológicas, los suelos son de madera de tierras exóticas y las paredes están decoradas por tapices de la fabrica de Gobelinos. 

Su leyenda

Los rumores que círculaban sobre el Palacio por Madrid, era que en el interior del mismo estaban los fantasmas de los primeros Marqueses de Linares y de una supuesta hija de ellos. 

La leyenda dice que el hijo de un rico comercial se había enamorado de la cigarrera del barrio de Lavapiés. Cuando el padre del joven se enteró se opuso a la relación y mandó a estudiar a su hijo a Londres. El motivo que tenía el padre para alejarlos era que la cigarrera era hija suya, que había nacido después de una relación extramatrimonial. Por lo que se trataba de una relación imposible al ser hermanos por parte del padre. Cuando el padre murió, ambos jóvenes se casaron, pero poco después el joven encontró una carta de su padre en la que le contaba porqué se había opuesto a la relación. 

Le pidieron al Papa una bula en la que los dos se comprometían a no tener ninguna relación física, pero el amor pudo más y tuvieron una hija, a la  que la leyenda sigue contando que asesinaron para evitar el escándalo. Se cree que la ahogaron o emparedaron. 

La polémica

No ha sido posible encontrar ninguna prueba que fuera capaz de demostrar que los dos jóvenes eran hermanos. 

En el año 1990 el Palacio se restauró y durante las obras tanto los obreros como los vigilantes de seguridad aseguraron que habían escuchado pisadas, voces y gritos en el interior del Palacio. Incluso una investigadora dijo tener psicofonías, aunque después de escucharlas por profesionales quedó demostrado que se trataban de voces falsas. 

Pero, aunque las falsas voces resultaron ser un engaño, aún en la actualidad sigue sin saberse si todo lo que escucharon los obreros y guardias de seguridad era cierto o no. 

 

 

 

 

 

 

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