foto papá e hija

 Gran parte de los hombres que son padres en la tercera edad priorizan el hecho de tener más tiempo y paciencia para la crianza.

Julio Iglesias (88 años), Michael Douglas (78 años), Carlos Menem (73 años), Charles Chaplin (75 años) y Wody Allen (65 años), son ejemplos de hombres mayores que han conseguido ser padres en edad madura. Las estadísticas indican que hasta los 70 años de edad es normal encontrar espermios de calidad para fecundar un óvulo. Por cierto que después de esa edade también se pueden registrar casos, pero en menor escala. La postergación del matrimonio y el crecimiento de las obligaciones y de la esperanza de vida hacen que los casos de paternidad tardía vayan en aumento. Ser padre implica esfuerzo y dedicación para con los hijos: despertarse a mitad de la noche, compartir salidas y juegos , estar disponible durante los 365 días del año.

Hay algo que es indiscutible: las condiciones biológicas no son las mismas. Junto con el paso del tiempo aparecen los primeros achaques. Quien sea padre después de los 50 no tendrá la misma resistencia para correr o practicar un deporte que un joven de 20 o 30. Pero eso no significa que la crianza sea mejor o peor. A los 50 se presenta el temor a no tener la fuerza para acompañarlos y que de los 60 en adelante, directamente se da el miedo a "NO ESTAR", es decir, a que los hijos se queden sin padres muy jóvenes, nadie sabe lo que puede llegar a pasar y que no hay garantía de vida para los padres adulto ni para los padres jóvenes. Una investigación realizada en 85 mil varones por científicos de la escuela de medicina de Nueva York, muestra que los hombres entre 45 y 49 años, comparados con progenitores menores de 25 años, tienen el doble de riesgo de procrear hijos con esquizofrenia, y las posibilidades se triplican si el progenitor tiene más de 50 años.

Por tal motivo, aquellos matrimonios mayores que deseen tener hijos deben comunicar a su médico sus intenciones para la realización de estudios que detecten posibles anomalías y descartar que el niño nazca con el síndrome de Down u otras enfermedades. Los hombres mayores deben evaluar con honestidad su estado de salud y si tendrán la energía física para acompañar al pequeño en sus juegos, así como los efectos en la convivencia que pudiera tener la diferencia de edad entre padre e hijo (MEDIO SIGLO), o cual será la reacción del pequeño al notar la diferencia entre su padre y los de los otros niños. Finalmente y como en cualquier edad, ser padre en estas circunstancias es una decisión individual que merece una conversación en pareja, con la finalidad de tomar conciencia sobre los riesgos que puede ocasionar, así como de los sentimientos y deseos de ambos, siempre con el asesoramiento de un médico que resuelva nuevas dudas.

 

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