Pero, fidelidad a que, al marido o al dinero.....

Este relato podría tener nombres propios, pero vamos a decir que es pura ficción y que cualquier parecido con la realidad... es mera coincidencia.

Vivía en cierta localidad Cristina,una joven viuda muy acaudalada, o al menos eso parecía a simple vista. Todo cuanto poseía, se debía a la inmensa fortuna que su marido, con el que tan solo tuvo unos meses de convivencia antes del desgraciado accidente, había amasado a costa de explotar en el tercer mundo, a pobrecitos indígenas, y de sobre-explotar su única fuente de riqueza, la madera.

Cuando el fatal accidente acaeció, Cristina estaba embarazada, "que criatura tan linda cuando nació", y que desgraciada se sentía la madre, pero mas adelante, se dio cuenta, cuando firmó el pacto con la familia del esposo muerto, que gracias a esa criatura, iba a tener la vida bien resuelta, si cumplía estrictamente lo pactado.

El pacto, era una trampa, que solo si la jugaba bien, conseguía el triunfo, pero si fallaba en su estrategia, estaba obligada a abandonar el juego, con todo lo que ello suponía, se acabaria vivir como una princesa de cuento, fuera mansión, fuera dinero, y fuera reconocimientos.

Cuanta dignidad puede haber en una firma, pero el dinero en este como en tantos otros casos, está por encima de los valores, al fin y al cabo pocos valores había en la procedencia de la fortuna, así que la viuda se subió al carro sin más.

Una de las premisas, (la principal diría yo) era que Cristina no volvería a convivir, juntarse, casarse, o arrimarse a ningún varón, algo que acató pensando que seria fácil, con el marido recién enterrado, como iba a pensar en otros hombres....

Pero amigos, los años fueron pasando, y Cristina con 30 años y unos cuantos ya de viuda, se iba dando cuenta de que el pacto firmado, era puro veneno, ella era una mujer joven sana, y con ganas, vaya que si, solo había que ver como miraba a los hombres; Pero que dilema, ¿vale una alegría al cuerpo semejante fortuna?. Pues no, debió de pensar ella, en su lugar decidió jugar con los maridos de sus conocidas, y digo jugar, porque no llegaba a nada con ellos, que se sepa. Pero cuando hacia reuniones en su mansión, allí estaba ella, la reina, jugando con unos y con otros, un baile aquí, una carcajada allá.

Y nosotras pensando, bueno unas mas que otras, justificando su conducta, no, es que ella es así; pero hay que ver que bien se lleva con los hombres; mírala, siempre dándoles la razón.

Y ellos, como os podéis imaginar, encantados con tan peculiar personaje, además pensarán, nuestras mujeres son sus amigas, pues a disfrutar.

Después vienen los daños colaterales, que son, cuando uno de estos maridos, piensan que la viuda se ha enamorado de ellos (pobres ilusos), y empiezan a cavilar, llegan a convertirla en un amor platónico, por el que estarían dispuestos a dejarlo todo, y Cristina, que hace como que no se da cuenta de la situación que llega a provocar, sigue con su juego perverso.

A fecha de hoy, nos hemos enterado de que Cristina esta de nuevo embarazada y es la comidilla de la localidad, ¿quien sera el padre? ¿sera verdad y los suegros cumplirán el pacto? ¿y ella, que siempre daba consejos, ahora que dirá?. Un murmullo que se calla cuando ella pasa cerca, ya sabéis lo que son los pueblos.

No sé cual es el final de esta historia, porque yo aun no lo he vivido, pero lo dejo abierto para que aportéis distintos finales.

RELATO CEDIDO POR MI AMIGA ISABEL

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: