Virtud

PACIENCIA

¿Qué es la paciencia?

La paciencia es un término complejo digno de estudio. Comencemos por la primera definición que nos brinda la Real Academia Española, la cual aporta distintas versiones de su significado:

1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.

2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.

3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.

4. f. Lentitud para hacer algo.

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Analicemos las definiciones punto por punto:

1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.

Podríamos afirmar que todas las personas somos capaces de padecer, de hecho, las hay que aparentemente no salen de una situación desagradable para ya entrar en otra. Podemos padecer tanto situaciones desagradables, incómodas, enfermedades y otras circunstancias que nos limitan en momentos dados de nuestra vida.

Pero, ¿qué quiere decir “sin alterarse”? Pues, según el carácter y el temperamento de cada persona, unos no suelen alterarse demasiado cuando padecen o soportan una situación difícil, mientras otras personas se alteran de mayor o menor grado. Normalmente, las personas jóvenes suelen alterarse con mayor facilidad por la falta de experiencia de la vida. La vida nos enseña con el tiempo a no alterarnos inmediatamente, sino a aguantar pacientemente hasta que se nos pase la tormenta. De ahí, podemos afirmar que la paciencia es una virtud que podemos adquirir y desarrollar con el tiempo.

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2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.

La paciencia es una cualidad imprescindible para realizar diversas cosas que puedan parecernos pesadas por necesitar de tiempo y concentración hasta lograrla. En muchas ocasiones, hay personas que se resisten dado a la falta de paciencia. La falta de paciencia suele llevar a muchas personas a abandonar una tarea, una lucha o cualquier propósito antes de lograrlo, porque lo consideran como algo difícil o imposible de lograr. Por lo tanto, se rinden y abandonan ante la incapacidad de terminar lo que han empezado o ni siquiera empezar algo que en realidad desean. Pero la negatividad vence al deseo del logro.

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3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.

¿Sabemos esperar? No todo se puede alcanzar de forma inmediata. Las respuestas y los resultados muchas veces se hacen esperar. No obstante, hay muchas personas que no quieren esperar sino quieren obtener lo que desean de forma inmediata y no entienden que no siempre puede ser así. Este suele ser a menudo el caso entre los niños más jóvenes cuando piden algo a sus padres y éstos, por circunstancias, en ese momento tienen que responder con un NO. ¿Quién no ha visto a un niño pataleando en un ataque de ira?

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4. f. Lentitud para hacer algo.

Si queremos que las cosas queden bien hechas, debemos tomarnos tiempo para reflexionar, planear y realizar las cosas según un modelo sabio basado en el conocimiento para que mediante el resultado final logremos lo que realmente deseamos. ¿Quién comienza a construirse una casa sin haber realizado previamente los estudios necesarios para que la construcción salga bien? ¿Construirías sobre una duna de arena en el desierto?

La paciencia va mucho más allá de ser solo un término que describe un estado. Es una virtud que algunas personas poseen y otras no, pero esta virtud se puede desarrollar como una cualidad que se adquiere con el paso del tiempo. Y, además, es muy importante para poder vivir una vida plena y satisfactoria para quien la practica. De lo contrario, la vida puede convertirse en un desastre.

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Impaciencia, lo opuesto de la paciencia

Lo contrario de la paciencia es la IRA, la FURIA, la DESESPERACIÓN por no saber hacer las cosas a consciencia, meditándolas previamente. La impaciencia puede llevarnos al agobio, a la angustia, a padecer estados de estrés y a enemistarnos con nuestro entorno. La impaciencia nos lleva en ocasiones a vivir un infierno por no conseguir las respuestas inmediatas o la reacción esperada y, como consecuencia, hay personas que han optado por el suicidio por no saber esperar. Se quedaron cegadas a causa de sus problemas y ya no vieron la salida de sus situaciones.

Eclesiastés 3:1 “Para todo hay un tiempo señalado aun un tiempo para todo asunto bajo los cielos: …” En los siguientes versículos nos especifica la Biblia que hay tiempo para nacer y tiempo para morir, tiempo para reír y tiempo para llorar…

Si sabemos esperar pacíficamente, el momento oportuno siempre llegará y cuando haya llegado, lo reconoceremos de inmediato. Mientras tanto, debemos armarnos de valor y trabajar en lo que realmente deseamos. A cambio la ira, la furia y la desesperación solamente nos llevan por mal camino.

CONCLUSIÓN

Para desarrollar la paciencia, es importante practicar el no responder o reaccionar de forma inmediata a una pregunta o situación, sino analizar primero y preguntarnos: ¿cuál sería la reacción o respuesta correcta? Si persistimos en este ejercicio, con el tiempo se convertirá en una forma habitual y completamente normal.

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