No conozco a nadie a quien no le haya gustado esta película. Salvo a mí mismo.

Christopher Nolan hizo una grandiosa película con Memento (que nos hizo vivir en la piel de un amnésico de forma brillante), y me temo que con ésta buscaba un impacto similar, partiendo de otro tema mental, esta vez, los sueños. Tanto en forma como en contenido, Origen está a años luz de la primera.

La premisa es muy interesante, con esos "detectives-ladrones industriales de sueños"; bien llevada, podría haber quedado un verdadero peliculón. Pero no. Las expectativas iniciales van deshinchándose cuesta abajo según va avanzando la cinta hasta coger un ritmo vertiginoso. Lo onírico de la historia se queda en una retorcida excusa para mostrar una película (otra) más de acción, el clásico esquema visto ya un trillón de veces: coches, golpes, persecuciones, tiros, explosiones, tíos con metralletas por todos lados (que sería de una película made in Usa sin ellos...). Dios, qué sopor, qué puñetero aburrimiento (¿Qué estábamos hablando de robar información en los sueños y tal?).

Algunas cosas que me reventaron (aparte de las pelotas):

-La pretenciosidad implícita, y confundir lo retorcido con lo profundo. "¡Hey tíos! si un sueño dentro de un sueño es profundo que te cagas... ¿Por qué no metemos un sueño dentro de un sueño dentro de un sueño y un Limbo en el tercer nivel y blablabla? ¡Uf, qué complejidad!"...¬¬. Inverosimil hasta dentro de la ficción. Me sacó de la historia, no me hizo pensar más.

-A vueltas con Matrix. Que ya, que estuvo bien... pero dejad de resucitarla cada dos minutos: explosiones a cámara lenta, la patética pelea voladora por los pasillos del hotel (¿Dragon Ball también?¬¬)... No puedo ya con las clonificaciones, de verdad que no.

-El típico cliché de la mala relación padre empresario todopoderoso/ hijo afectivamente abandonado. Visto bastante mejor en "Los caballeros de la mesa cuadrada" ("Hijo, algún día todo lo que ves será tuyo. -Pero papá... yo sólo quiero... cantar... xD).

-El drama metido a la fuerza para dar ese toque atormentado tan chulo al personaje del Dicaprio (que, joder, parece ya su padre, desde que no le veía xD). La peoncita, el suicidio de la mujer -absurdo-, los niñitos en la puerta... No me lo creí ni a la de tres.

Y no recuerdo más, no sé si porque me dormí mientras esperaba a que acabasen con los disparitos o porque estaba mirando el reloj.

Sobrevaloradísima. Pero ya se sabe: En el país de los ciegos, el tuerto es el Rey.

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