Orgullosa de ser mujer

Ni ninguna ideología política, ni nigún político representante de esa ideología totalmente opuesta a la libertad individual, puede adueñarse de la vida de la mitad de las mujeres de este país, ni del resto del mundo

No me siento víctima ni del machismo, ni del capitalismo, ni del heteropatriacardo. Ni mi padre me hizo sentir como una víctima, ni mi hermano hace que me sienta como tal, ahora. Algo que hago extensivo a mis amigos y al resto de mi entorno. Me rebelo contra esa corriente de pensamiento único, llamada feminismo, que pretende quitarme lo más sagrado que tengo, mi libertad. No solo eso, sino que también, pretende adueñarse de mi vida, y decirme como tengo que pensar, cuando lo tengo que pensar y cómo debo decirlo.

A todo eso le digo que basta ya, a mí no me utilizan en nombre de un movimiento que luchó durante un siglo, para que hoy pudiera tener todo lo que tengo, incluso algunas de esas mujeres perdieron la vida, para que el resto de mujeres pudierámos disfrutar de los derechos que tenemos todas las mujeres ahora.

No al feminismo rancio

Ni nací víctima, ni soy víctima en la actualidad, cómo yo , se sienten el resto de mujeres contrarias al feminismo, que habla en nombre de todas y que dicen representar al resto de mujeres, presentándolas como víctimas desde la cuna.

Hay que seguir avanzando

El camino andado, fue largo y lleno de piedras y obstáculos que se fueron superando, pero poco a poco y paso a paso, los objetivos se consiguieron. Por eso hay que seguir en esa línea, sin dar un paso atrás y sin retroceder un ápice de todo lo que se ha recorrido. Mejor será aún lo que falta por conseguir.

Desde que entró en vigor la llamada Ley de Violencia de Género, la mujer es víctima del machismo, ese es el discurso que repite hasta la saciedad el feminismo. Eso no es cierto, la violencia no entiende de género, ni discrimina a quien la sufre. Hay que recordarles a esas feministas, que los hombres también sufren violencia, también son maltratados, no solo físicamente, sino también verbalmente y esa es la peor violencia, deja secuelas de las que a veces es imposible recuperarse.

Por supuesto estoy en contra de los abusos a las mujeres, del maltrato que sufren, de los asesinatos, de las violaciones, de los acosos, de todo eso yo también estoy harta. Pero tengo clara una cosa, eso no lo soluciona ni una ley, ni la política. Para solucionarlo tiene que haber una voluntad real de hacerlo y da la impresión de que ésta no existe.

Orgullosa de ser mujer

Sí estoy orgullosa de ser mujer, y para ello no necesito ninguna etiqueta que ponga "feminista", y tener que llevarla pegada en la frente para demostrar que soy mejor que el hombre. El hombre no es mi enemigo, el hombre es igual que yo, una persona que merece exactamente el mismo respeto que yo. Tampoco soy machista, cómo el pensamiento único quiere dar a entender, ni me gustan las etiquetas, no soy un objeto al que se pueda etiquetar, que curioso el feminismo no quiere a la mujer objeto.

Estoy orgullosa de ser mujer, porque en este país, puedo ir libremente donde quiero, puedo viajar, salir con mis amigos, elegir la carrera que voy a hacer, optar a un puesto de trabajo, poder tener tiempo para disfrutar de mi familia. Elegir el estilo de vida que quiero llevar y disfrutar de todo lo que hago, y lo estoy porque lo hago de forma libre, sin que nadie me lo pueda impedir.

Es la primera vez que escribo un artículo en primera persona, y que casualidad, lo hago un 8 de marzo, día de la mujer trabajadora. Lo hago porque soy libre y para ello no necesito llevar grabada ninguna etiqueta. No hago ninguna huelga, no quiero ser participe de una guerra absurda de sexos, que no lleva a ningún lugar. Soy libre y ninguna ideología es dueña, ni de mi libertad, ni de mi vida.

 

 




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