Oráculo de Delfos

EL ORÁCULO DE DELFOS

ORÁCULO Y PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

En la ciudad griega Delfos, en una meseta elevada a la orilla de la villa moderna, se encuentra uno de los templos dedicado al dios heleno llamado APOLO. Hoy en día una ruina, era durante varios siglos un lugar de adoración que servía de oráculo. A lo largo de nueve meses al año, siempre el día siete, podían acudir los peregrinos para consultar a la pitonisa que trabajaba en este lugar. La gente de la antigüedad venía para encontrar respuestas de índole política y bélica. Aunque más adelante, las preguntas se volvían más personales. La pitonisa, una doncella virgen criada desde pequeña e iniciada por los sacerdotes, recibía a los peregrinos, escuchaba sus preguntas y entraba en un cuarto en el interior del templo donde sólo a ella le estaba permitido entrar. Allí, en este cuarto, donde dos fisuras, una que recorría del norte al sur y una secunda de este a oeste, se unían en un punto, se hallaba un trípode al que se subía y entraba en trance mientras inquiría la respuesta al dios heleno Apolo para luego transmitírsela a los peregrinos. En la mayoría de las veces acertaba las predicciones. Unas pocas no, pero era porque sus respuestas estaban mal interpretadas por quienes las recibían.

EL ORÁCULO DE DELFOS, actualmente declarado PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, era un lugar de adoración muy concurrido de muchos adeptos que creían en la predicción que les ofrecía la pitonisa. Hubo una época que trabajaban hasta tres pitonisas en este oráculo que contaba con reglas muy estrictas. Así, por ejemplo, cuenta la leyenda que en una ocasión se acercó una persona en un día fuera del día establecido y la obligaba a predecirle el futuro, aunque ella intentaba convencerle de que estaba prohibido y que tenía que regresar el día siete. Haciendo caso omiso, la doncella falleció tres días después.

Hicieron falta varios estudios científicos, arqueológicos, geológicos y químicos, a lo largo de años para estudiar el terreno y las leyendas en torno al ORÁCULO DE DELFOS para desvelar por qué falleció la pitonisa y por qué entraban las pitonisas que trabajan en este lugar en un trance que les hacían ver alucinaciones. En el fondo de la tierra se acumulan gases de metano y etano, hidrocarburos inodoros, que se liberan de las fisuras y, en contacto con la atmósfera, se evaporaban. Actúan como asfixiantes y anestésicos al inhalarse privando al cerebro de oxígeno. En pocas cantidades, consiguen efectos alucinógenos. Estas cantidades suficientes, y relacionado con la posición de la luna, se emitían los días siete durante nueve meses al año. Pero, en cantidades mayores, producían dolores de cabeza, náuseas, vómitos y una muerte lenta. 

Aparte de estar bajo la influencia de los gases, las pitonisas masticaban también hojas de laurel. El ORÁCULO DE DELFOS tuvo su decadencia debido a unos seísmos que cerraban las fisuras, los gases ya no podían emanar por la vía habitual, lo cual provocaba unos movimientos sísmicos y, como consecuencia, la destrucción del templo.

Hoy en día, el ORÁCULO DE DELFOS es un lugar de peregrinación al que acuden muchos turistas cada año y hacen uso del servicio de los guías para ver y conocer más de este fascinante lugar.

Oráculo de Delfos

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