LA NO OPORTUNIDAD.

 

Si tuviera la oportunidad de saber el por qué, mi voz volvería a ser aquello que deseabas escuchar en el solitario estudio, escucharla por encima de otras voces ya cansadas y cansinas, habituales de cada noche, envejecidas y poco creibles, a veces ignorantes, a veces mentirosas y otras agresivas.

La mia era esperanzadora a la par de tranquilizadora, para tí era una sonrisa, un bastón donde sujetarte cuando la tuya se cansaba de solicitar respeto, un respeto que era lejano y olvidado cada noche, sencillamente era inexistente.

Ángel mio, me decias en aquella canción, sonríes y la luz del sol me ilumina.

El por qué no quisiste nunca decirmelo, no volverán aquellas miradas cómplices en noche cerrada en un solitario estudio con las únicas testigos, aquellas paredes que nos aislaban del mundo.

Fui un ángel de paso, que iluminó tu vida por un periodo de tiempo corto, lo suficiente para aprender algo, algo que no aprendías en ningún otro lado ni con ningún otro ángel. Fue mi voz un punto de apoyo. Fue mi mirada como una caricia en tu alma en un mutuo adiós sentadas en tu coche en medio de la nada, con el motor aún encendido, una caricia bastó, ya que el intento del beso fue molestado por un ruido, un ruido en tu cabeza, algo que te dijo que eso no estaba bien. Valió mi caricia con mis mános cálidas, como siempre las recordarás, inexplicablemente cálidas, candentes para tí como lo recordarás siempre. No volverá a suceder, no nos volvímos a ver, sencillamente eligiste tu camino, y forzosamente me hisciste elegir el mio.

No obstante, déjame agradecerte esas noches tiernas, soñadoras, déjame agradecer que tu voz penetrase de forma suave en mis oídos formando una melodía incansable de oir. Déjame agradecer las caricias de tus palabras, de tu mirar, déjame agradecer que viviese en un sueño el tiempo que duró, porque si de algo estoy segura que no me olvidaré, será de aquellas noches solitarias en un estudio en medio de la nada, con la única compañía de cuatro paredes que nos aislaban del mundo rodeadas únicamente de voces, algunas cansadas y otras cansinas, algunas ignorantes y otras poco creíbles, algunas repetables y otras carentes de todo respeto. En mi corazón no se alberga ningún tipo de ira, todo lo contrario, estoy carente de ira que es sustituída por puro amor. Que la vida te de siempre razones para seguir viviéndola, que seas felíz y dichosa, que tu futuro esté lleno de posibilidades y grandes alegrías.

Con cariño:

Alguién que estuvo a tu lado cuando más lo necesitaste.

 

Silvia.Glez.

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