Este poema pertenece a Jamal Qaawar.

Espero que al leerlo la llama del amor alumbre sus corazones más que nunca y, si está por extinguirse, sople el viento recio del amor y, reavive la llama casi muerta por el implacable olvido.

Jamal Qaawar nació en Nazaret en 1930, estudió en la Universidad de Haifa y en la Universidad Hebrea y obtuvo su doctorado en la Universidad de Tel Aviv. Ha publicado numerosos libros de poemas y cuentos, y traducido obras de teatro y libros de texto. Es uno de los poetas en árabe más destacados de Israel.

Oh amor! Por qué ha cambiado la bien amada?

Su pasión y nuestra unión olvidados están

Mi corazón herido ha visto dispersarse sus sueños

y mañana, confuso, andará el camino de la pérdida

Perdóname si mi corazón no puede quejarse

ni mis contenidas lágrimas pueden ser derramadas

mientras persiste en mi mente la impresión de su imagen

que aún está grabada en el fondo de mi corazón

Oh vencido amor mío! El rocío ha caído

sólo para dejar que el jardín florezca siempre

como la ciega semilla que se hunde en la tierra

sólo para volver a emerger en los macizos como verde rama

o como un ciprés que se doblega

hasta que pase el viento, para no quebrarse

y para volver a elevarse en el espacio, como si fuese

bandera que se remonta sobre las cimas del cerro

Llevo rastros de lágrimas que son

espada que apunta a mi atormentado corazón

cuando, frente a las lágrimas de la Virgen, soy como el ave

que despojada de su voluntad desciende y jamás vuelve a volar

He de abrazar la perla cuya pureza

casi ha hecho que se desprendan las sartas de mi corazón?

Por eso mi corazón se rompe en pedazos

todos los vínculos con parientes y amigos se rasgan en él

Oh mi amor francamente traicionado

es éste el veredicto del Destino?

He de perder la caricia del mar de sedosos cabellos

conque el amor trazaba líneas en la palma de mi mano?

Es sólo para mantenerme a distancia de los labios

que rociaban mi vida con perfumado elixir?

Que mi vida se convierta entonces en rama marchita

cuyos caídos capullos la dejan hoy desolada

Sin embargo, soy hombre árabe, no desistiré,

algún día descubrirás que no titubeo

Haré al amor puro, otra vez, tal como

repite el rocío la dicha de caer gota a gota,

de hacer que las rosas florezcan tan frescas, galanas,

y emitan fragancia, deliciosas de ver

Porque el amor se arrecia si se reasume fielmente

y la noche se fuga cuando los tahúres buscan su fortuna.

 

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