OFO SE VA DE CASA


   Ofo es un tierno osito de peluche de color marrón y pequeño tamaño, con un lazo al cuello de color rojo, ojitos pequeños de color negro y un tanto deshilachado en algunos puntos de su cuerpo. Aunque no era el osito más bonito de todos para Gabriela era el mejor y el que más quería. Se lo llevaba a todas partes y cuando estaba triste por algo Ofo era su gran consuelo.

    A pesar de tan idílica relación entre Ofo y Gabriela había una pequeña traba la cual hacia que Ofo se sintiera tremendamente triste y poco querido. Esta pequeña traba era que Gabriela era terriblemente desordenada y poco cuidadosa con sus juguetes y los dejaba por doquier. Cuando su mamá barría, fácilmente, se podia encontrar muñecos debajo del sofá, pinturas detrás deblos cuadros e incluso las fichas del Parchís en el bebedero de los pobres gatos los cuales tampoco contribuían a que todo estuviera ordenado. El enfado de Ofo vino por que un día, cuando la mamá de Gabriela fue a por la ropa sucia para poner una lavadora, encontró a Ofo entre calcetines sucios y toallas húmedas. Entonces Ofo, en ese preciso momento, decidió que tenía que partir hacia un lugar mejor y que aunque iba a estar muy triste por dejar a Gabriela a la que quería mucho, tenia que poner su orgullo y dignidad a salvo partiendo hacia otro lugar. 

    Así que esa misma noche, cuando Gabriela se durmió, Ofo cogió su mochilita y metió algunas cosas para su gran aventura y muchos recuerdos entre ellos una foto de él y Gabriela en la playa y un colgante que su amiga había hecho para él. Con lágrimas rodándole por sus peludas mejillas y sintiendo muy triste su corazón, Ofo partió al mundo exterior.

     A la mañana siguiente cuando la mamá de Gabriela fue a despertarla para ir al colegio, Gabriela preguntó por su osito. Lo buscó entre las sábanas, debajo de la cama e incluso dentro de la lavadora pero nada Ofo no aparecía. Ese día Gabriela se fue al colegio muy triste por que su gran amigo no la acompañaba en el trayecto. Gabriela se pasó toda la mañana cabizbaja y apenas intervino en las actividades de clase. Cuando su mamá fue a recogerla le dijo con gran pesar que no había podido encontrar a Ofo por ningún rincón de la casa.

    Pasaron los días y Gabriela seguía muy triste por la desaparición de Ofo tanto que se enfermó cogiendo un gran resfriado. Entonces su mamá le dijo que quizás debiera pedirle perdón a Ofo y prometerle que le cuidaría más y no le dejaría por ahi tirado así quizás volviera a casa por que su petición se la haría llegar el viento que la llevaría a través de las estrellas hasta sus oídos. Asi que Gabriela se asomó a la ventana e hizo la petición. Como estaba malita se metió en la cama junto a su mamá a pasar la noche.

   Ofo se encontraba durmiendo al pie de un gran castaño en un bosque cerca de la ciudad. La noche era clara y alli se podía ver con claridad las estrellas y os luna. Estaba acurrucado durmiendo soñando con su amiga Gabriela y lo bien que se sentian cuando estaban juntos tratandose bien y con respeto cuando de pronto escuchó algo parecido a un murmullo. Entonces agudizó el oído y poco a poco pudo oir con más nitidez. Era la voz de Gabriela, muy triste, contándole que estaba enfermita, que lo echaba mucho de menos y que le prometía que si volvía lo iba a cuidar muy bien, tal y como se merecía.

    Al principio Ofo no quería volver por miedo a que esa promesa no durara mucho pero un búho que se encontraba sobre su cabeza en una rama le hizo entender que a todo el mundo se le debe dar una segunda oportunidad y que recordara los buenos momentos. Ofo meditó unos minutos y finalmente decidió emprender el camino de vuelta el cual le fue menos duro por que el búho sé ofrecio a llevarle hasta la casa de Gabriela.

   El sol ya entraba por la ventana acariciando la cara de Gabriela cuando al darse la vuelta para taparse los ojos, Gabriela tocó con su mano algo blandito y peludo. Abrió los ojos de golpe y sentándose en la cama a toda velocidad vio que Ofo había vuelto. Lo abrazó muy fuerte, lo cubrió de besos y le aseguró que nunca más iba a ser tan egoista ni descuidada ni con él ni con nadie. Y asi fue. Gabriela desde ese dia cuidó a todos aquellos, tanto juguetes como personas, a las que quería de todo corazón.

     Colorín, colorado este cuento se ha acabado. Calabaza, calabaza si te ha gustado espera a mañana.

Ofo se va de casa

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