El ocaso, leyenda rusa

Leyenda rusa

En un pequeño pueblo, muy cercano a los montes Urales, vivían un matrimonio y su hijo, de nombre Grischa. El chico había viajado junto a sus padre por numerosos lugares, pero ninguno le había gustado tanto como su pueblecito. Pero todo cambió cuando conoció a Natalyja, era lo más hermoso que había visto en su vida. 

Su historia de amor

Ambos, pasaban las tardes planeando su futuro juntos, compartían alguna comida y bebida, o sencillamente se agarraban la mano mutúamente, podian estar mirándose el uno al otro durante horas. En malos momentos, el joven pensaba que estando junto a su amada,no habría nada que le hiciera daño.Pero, había algo en su interior que no le permitía vivir tranquilo, creía que algo malo sucedería y se acabaría aquél maravilloso momento que estaba viviendo. 

El ocaso

Sus peores temores se convirtieron en realidad, un día pensó en regalarle a la joven una caja con su comida favorita, a su vez  pensaba en las hermosas palabras que le iba a dedicar. Cuando la vio, le mostró la mejor de sus sonrisas y un beso, pero notó que algo no marchaba bien, el beso que había recibido por parte de ella había sido frío y distante. Poco después ella le dijo que su relación había terminado. 

A partir de aquél momento el joven se centró en recuperar lo que habían vivido juntos. Pero todos sus esfuerzos resultaron vanos. Después de un tiempo, el chico tomó la decisión más dura, dejó de buscar a la joven y dar por perdido su amor. 

El ocaso, leyenda rusa

Pasaron los años y el joven no había podido olvidarla, un día estaba en la orilla del  mar negro, decidió adentrarse en sus aguas, hasta que desapareció. Existe la creencia de que el color rojo fuego de los atardeceres es producto de la pasión que sentía el joven por su amada. Ella nunca supo lo que había sucedido con el joven que durante un tiempo había amado. 

 

 

 

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