CUANDO ANTEPONEMOS LOS INTERESES PERSONALES A LOS COLECTIVOS SOMOS MALEVOLOS.
Lo que somos y nuestras obras. Es el equipaje que nos hemos de llevar al viaje sin retorno, como dice mi amigo Carlos Llovera, tengo 39 años de experiencia como Scout y nadie me quita lo bailado. Nadie le quita a Eddie Murphy lo buen actor que es, pese a su color de piel y a que podría albergar en su corazón sentimientos de xenofobia en contra la raza latina, según declaraciones que el mismo dio, hace varios años a la prensa.
Nadie puede decir que Tommy Hilfiger no es un gran diseñador de modas, porque dijo en alguna ocasión que sus prendas de vestir no lucían bien en gente de color. Nadie podría opinar que nuestro gran Ali Primera no fue un excelente cantautor, porque era comunista, Nadie podría afirmar que Leonardo Favio fue un mal cantautor o cineasta, porque era un inquieto revolucionario. Nadie podría decir que Alfredo Sadel era un pésimo cantante lírico y compositor, por el simple hecho que se retrató con personajes de Acción Democrática en su época. Nadie lo puede decir, pero vivimos etiquetando a la gente, tejiendo prejuicios en contra de los personajes, sean o no famosos, intentando opacar sus obras, sin pensar que son las únicas posesiones que se van a llevar a la tumba y que le dejaran de legado de herencia, a nuestra tierra a nuestra gente, eso es una especie de sacrilegio tratar de destruir o disminuir lo único que se va con nosotros al otro mundo, para quedar bien con los superiores y quedamos mal con nuestra conciencia, con nosotros mismos, los jefes pasan, pero los compañeros quedan, debemos reflexionar acerca de este tema y debemos brindar respeto a todo y por todos, el respeto es la base de una sociedad justa.

Nuestras obras y esencia primero

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