Tus objetivos personales deben ser específicos, medibles, alcanzables, retadores y acotados en el tiempo. Es así como puedes conseguirlos. Debes centrarte. Esto es lo que hace el arquero cuando da en el centro de la diana. Acierta en el centro porque se concentra. Tú también debes focalizar tu energía en un único objetivo.

Esto no quiere decir que no debas soñar, al contrario. No debes dejar de soñar con objetivos no realistas porque esos son los objetivos que te estimulan, que te dan fuerza en tu día a día. Los objetivos no realistas te hacen soñar. Son esos objetivos locos que todo el mundo te dice que te quites de la cabeza. Por ejemplo, abrir una peluquería cuando no sabes nada de peinados o tintes. Puedes aprender, sacarte un curso online, encontrar financiación y abrir ese salón de belleza que deje a todas tus amigas con la boca abierta.

Los objetivos son muy importantes. Una persona sin objetivos se va apagando porque no tiene retos que la animen a levantarse por las mañanas con energía. Si no tienes objetivos no sueñas y si no sueñas no vives. Las personas necesitamos retos y esos retos a conseguir te los marcan tus objetivos personales.

Te animo a que empieces marcándote sólo un objetivo. Piensa en algo fácilmente alcanzable para empezar. Por ejemplo, aprender a calcetar. Compras unas lanas, unas revistas y vas aprendiendo por tu cuenta. Una vez que sepas hacer los puntos más sencillos, haz una prenda fácil, por ejemplo una bufanda. Conseguir acabarla te incitará a iniciar prendas más difíciles. Piensa que puedes conseguir tus objetivos personales. Tus sueños pueden ser realidades.

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