Salía de un bar en Washington DC cuando tropecé con un alumbrado, venia pensando en la tristeza de mi vida. Tenia 2 botellas de ron en el cuerpo y me dije y pregunté que requisitos debo tener para ser presidente, para poder tener lo que quiera y nadie se entere, para comer y hacer lo que quiera en mi intimidad y nadie diga nada, para tener un escuadrón de policías vestidos de civiles detrás míos todo el tiempo. Mientras en esto pensaba me encontré accidentalmente en frente de un hombre alto vestido de negro, pensé en ese momento mi vida termina aquí pues me recordé de aquellos hombres de negro (“Men in Black”), en el segundo que aquello pensé este MIB (man in black) me dijo: Hey ¿Quieres saber los secretos de la “Casa blanca”?, entre carcajadas le dije, estas loco esos secretos no pueden ser revelados y nadie puede saber más de la cuenta, me miro fríamente y sacó una placa que decía Jefe General de Seguridad de Estado C.I.A. mi carcajada se convirtió en un fiero temblor, con estupor me dijo: está noche me voy a suicidar y quiero qué alguien me escuche y tú fuiste el primero que se atravesó en mi camino. Por mi cabeza pasaron muchos pensamientos de nostalgia, pensaba que este MIB estaba loco y que en cualquier momento podría hacer algo anormal, le dije que iba apurado que necesitaba llegar a mi casa, él sin nada importarle me dijo que la historia del mundo podría cambiar con lo que necesitaba contarme, con lo que descubrió y que eligiera entre la muerte o escucharlo, a esas alturas reaccioné pensando que si no hacia lo que este MIB quería podría pasarme algo, por lo que asentí con mi cabeza y le dije : ok. Te escucho y luego me marcho. Entonces él me tomó de un brazo y me llevó hasta su auto era un Mercedez Benz nunca antes visto, sudando me senté en el asiento del copiloto, el sentándose en el asiento del conductor sacó dos botellas de Whisky una para mi y otra para él y comenzamos a conversar. El me dijo que las últimas elecciones en U.S.A. fueron un acuerdo y que las guerras seguirían por una razón profética. Quedé asombrado con lo que me decía, pues yo voté por Obama y el hace poco había ganado el Nobel de la Paz. Prosiguió diciéndome que había algo oculto que nadie sabía y que él descubrió leyendo las genealogías de la Casa Blanca esto era que el papá de Obama era hermano del papá de Bush, es decir, la abuela de Obama y de Bush tuvo dos hijos uno blanco y otro negro de distintos hombres y que los tuvo en distintos países y que por una cosa del destino los dos llegarían a ser presidentes. Pasmado escuché este relato cuando de repente el MIB se durmió, traté de despertarlo pero no reaccionaba, lo moví tanto que un papel cayó de su chaqueta, en ese papel estaba las indicaciones secretas para ingresar a la Casa Blanca, como curioso me armé de valor tomé su placa y su arma y conduje hasta la entrada secreta, pase la placa por un visor y la puerta abrió conduje hasta que llegué hasta un estacionamiento secreto como en las películas de James Bond, apagué el motor para bajarme y mientras lo hacía comencé a descender, el auto comenzó a descender, es decir, el estacionamiento era un ascensor de automóviles. Llegué a una sala gigante de libros como la que se mostró en la película “Ángeles y demonios” en el papel estaba marcado el libro que mantenía la información así que lo busqué hasta encontrarlo. Lo abrí y comencé a leer y cuando lo leí grande fue mi asombro, en ese libro estaban escritas las predicciones de todos los presidentes de U.S.A. y su parentesco. Busqué el año 2008 donde decía Presidente electo: Obama; Parentesco con Bush : Primos. Cuando leí esa información pensé que había cavado mi tumba y no estaba lejos de aquella idea, una mujer salió detrás de los estantes de de libros y me preguntó que hacia allí no pude contestarle de la impresión cuando de repente una bala atravesó mi estomago y grité. Pensaba en el maldito minuto en que reflexioné acerca de ser presidente y estaba en eso cuando caí desmayado. Cuando desperté estaba todo mojado, con una botella de whisky en la mano derecha y a los pies de mi cama 30 latas de cerveza y en la televisión estaban dando MIB III “El gran secreto”.

Era un sueño…. un revindicado sueño de algo que fue o tal vez nunca fue, un episodio que me hizo dejar de beber. Pues cuando ebrio me duermo, sueño puras estupideces.

 

Stehvien Spelberger

 

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