Ayer un señor me dice:"Te cambio un kilo de arroz por un kilo de harina de trigo robin hood" con un tono tan apacible que invitaba a pensar que esa frase «Te cambio» se convirtió en su triste cotidianidad; en la de él y en la de muchos Venezolanos. Me hizo recordar a un artículo que escribí en Julio y que titulé:"LA NUEVA VENEZUELA: EL TRUEQUE COMO FORMA DE VIDA DECADENTE".

En Venezuela desde hace meses con la crisis que atraviesa debido a la caída del barril de petróleo y eso a su vez a la incapacidad de un gobierno populista de hacer frente a la importación de alimentos lo que ha derivado en una aguda y alarmante escasez y desabastecimiento de los alimentos más elementales del Venezolano: Harina de trigo, leche, huevos, pastas, arroz, caraotas, mantequilla, mayonesa, salsa de tomate, café etc. he visto con preocupación la popularidad de un nuevo fenómeno en Venezuela: El trueque.

El trueque no es más que el intercambio de bienes y servicios por otros objetos y servicios. La diferencia de éste a la compraVenta es la ausencia del dinero. A este cambio de bienes se le denomina permuta; una práctica que nació en tiempos neolíticos donde no existía el dinero o la moneda para poder comprar bienes y servicios y en donde el valor del producto es un valor subjetivo que le da el individuo. ¿Cómo valora el individuo Venezolano una harina de maíz? como dice el recordado humorista Ramón Valdez y su mítico personaje de chespirito, Don Ramón ¿Qué vale más, dos paquetes de harina pan o un frasco de salsa de tomate?

El día Lunes, recorriendo por la estación de metro plaza Venezuela, presencié por primera vez con ojos estupefactos sin creer lo que estaba viendo un encuentro entre dos

personas desconocidas un intercambio de productos de la cesta básica y en el que comúnmente se da cuando se compra a un vendedor desconocido por páginas como mercadolibre y en el que es ya un clásico acercarse y señalar a la persona con una mezcla de inseguridad, timidez y otras sensaciones:"¿Hey, eres tú Pedrito el de las sandalias sifrinas?" "Ah, si soy yo, qué tal, mucho gusto. Toma". El espectáculo entre dos Venezolanos celebrando un intercambio, como si estuviesen haciendo un negocio multimillonario; la absurda expresión de cada uno de esos individuos para quien no hubiese visto las harinas de maíz y desodorantes que tenían en sus manos, cualquier persona que presenciara ese encuentro hubiese concluido que en aquellas caras expresivas de irradiante felicidad se estaba gestando allí era el inicio de una nueva compañía que arrasaría con las pequeñas y medianas empresas–dos nuevos y poderosos sucesores de Steve Jobs. El trueque ha evolucionado, el trueque ya no es el intercambio de bienes; el trueque es el intercambio de una miseria por otra. El socialismo del siglo XXI. El socialismo de Karl Marx en estado puro. El trueque es ya cotidianidad, el pan de cada día del Venezolano conformista que se resigna a buscar alimentos por redes sociales cuando en un país subdesarrollado lo encontrarías en cualquier bodega de la esquina. El Venezolano ya no se queja, ya no protesta, solo se resigna y sobrevive.

La irrealidad de dos mundos: Mientras en Estados Unidos la NASA descubre la existencia de un planeta que tiene al rededor dos soles en su eje, en Venezuela viajamos a otro ritmo superior pero en retroceso, hacia los orígenes de la prehistoria y el caos, donde el hombre paleolítico vivía a merced de la intemperie y a un único objetivo: SOBREVIVIR

Venezuela vive una absoluta decadencia. Friedrich Nietzsche interpretaba la decadencia como: La defección, la descomposición, el perecimiento, no tienen nada de censurables en sí mismos; no son más que la consecuencia necesaria de la vida, del crecimiento vital. El fenómeno de la decadencia es tan necesario como el del florecimiento y progreso de la vida; pero no poseemos el medio de suprimir este fenómeno. Muy al contrario, la razón exige que le dejemos sus derechos.

Es una vergüenza para todos los teóricos del socialismo admitir que pueda haber circunstancias, combinaciones sociales en las que el vicio, la enfermedad, el crimen, la prostitución. la miseria no se desarrollen ya... Esto es condenar la vida... Una sociedad no es libre de conservarse joven. Y aun en el momento de su apogeo, deja excrecencias y detritus. Cuanto más audaz y enérgicamente progresa, más se multiplican sus errores, sus deformidades, más cerca está de su caída... No se puede suprimir la caducidad por medio de instituciones. Ni la enfermedad. Ni el vicio.

"Lo que se hereda no es la enfermedad, sino la diátesis; la impotencia para resistir el peligro de las inmigraciones perniciosas, la fuerza de resistencia que se rompe, etc.; para expresar este mismo hecho desde el punto de vista moral: la resignación y la humildad frente al enemigo"
.
Venezuela, un país de sobrevivientes. Personas sin espíritu de superación, pasando sus últimos días de vida o toda una juventud en una inalcanzable y eterna cola por un producto que no sabe si algún día llegará a sus manos... a la mesa de su casa; a la pancita de su hijo. Venezuela, un país en coma; un país en la mayor decadencia.

Citas:

«Ustedes miran hacia arriba cuando quieren sentirse elevados, yo miro hacia abajo pues ya estoy elevado»

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: