Burbuja inmobiliaria, burbuja financiera… España es un país “chispeante y espumoso”. La burbuja, esa ficción económica forrada de oro y repleta de aire, crece con mayor facilidad que las setas en el bosque. Así lo hizo aquélla que empezó a hinchar ese presidente con bigote que liberalizó el suelo permitiendo que los ayuntamientos edificaran hasta en el nido de las cigüeñas del campanario. Luego, actualizó el catastro para convencernos de que teníamos un interesante capital en nuestras viviendas. Y así se quedó; por eso, con la devaluación nos hemos quedado pagando un IBI (impuesto de bienes inmuebles) de palacio por cualquier chabola. Porque, claro, todo lo que sube, baja y cada burbuja explota. Tan inflada estaba, con tanta construcción y tanta mano de obra que arreglaba las listas del paro, que su piel de mentira no resistió más. Ahora lo estamos pagando, y muy caro.

Pero, nos gusta la burbuja, no lo podemos remediar. Basta que avistemos una pompita para que nos acerquemos rápidamente a soplar y soplar para hacerla crecer. Que alguien dice que es rentable especular con el oro, pues inundamos las calles de tiendas de compra-venta. Que alguien se interesa por la estética, pues de cada dos establecimientos a pie de calle, uno hace liposucciones y drenajes linfáticos a destajo.

La promesa de dinero fácil aumenta las peticiones y puede conducir a una nueva burbuja

La posible burbuja del crédito y del dinero fácil

Por eso tenemos desde hace años, como estrella de la publicidad, esa burbuja Freixenet del champán, que se asoma a la tele todas las Navidades. Aunque, se enfrenta a una nueva competencia feroz que ha brotado en los últimos tiempos. Basta con echar una ojeada a la televisión, especialmente en horario mañanero, para ver los insistentes anuncios, casi hasta el acoso, de una empresa llamada Kredito24, que ofrece préstamos de ese dinero fácil y rápido que todos deseamos. No es la única, claro: cofidis, vivus, cetelem, etc. No creo que nadie que haya navegado por Internet no se haya encontrado con algún anuncio de préstamos. Como no creo que este mismo Goo se escape de la perspicaz vista de Google Adsense a la hora de insertar alguna igual. Más aire para alimentar la burbuja.

En el mismo Artigoo se puede observar el curioso fenómeno ascendente de más de un Goo que, hablando de esta cuestión, emerge una y otra vez de sus cenizas para colocarse periódicamente en la lista de los más rentables o más visitados. Sin duda, el fenómeno se debe a que su aire evanescente hace que la burbuja siempre flote y asciendan los primeros lugares.

La burbuja crece y crece con tantos préstamos, créditos...

Los efectos de la explosión de la burbuja de los préstamos de dinero fácil

El problema es que ya hay algunos que nos aclaran la evidencia de que el dinero, ni es gratis, ni barato, ni las condiciones tan maravillosas como a veces se nos ofertan. Y uno, que es curioso sin poder evitarlo, se pregunta quién o quiénes pueden estar detrás de tanta generosidad y desembolso enorme en publicidad de estas nuevas “fábricas de solucionar problemas”. Si se tiende a pensar que tanto euro siempre tiende a posarse en las arcas blindados de los bancos, pues tampoco sería descabellado pensar que, quizás alguno de ellos se haya apuntado a la moda. Lo peor sería que, encima, alguno fuera uno de los intervenidos con dinero público, de ésos que aún no sueltan un céntimo para liberar dinero en un crédito tradicional, como tanto se les solicita.

Quien no parece tener tanta curiosidad es la Fiscalía. Puede ser que tenga sus efectivos más preocupados de pulir la defensa de infantas o recurrir ese cansino cuento de nunca acabar de Cataluña. Al Ministerio Público, que se supone debe recurrir de oficio ante cualquier indicio, le explotan siempre los petardos a la cara aunque la mecha les lleve tiempo chamuscando las narices. No están muy orientados los fiscales a pinchar burbuja.

Quien sabe entonces si, cuando las aguas revueltas de la estafa/crisis económica actual se vayan remansando, no tengamos una nueva burbuja reventada. Si, por ejemplo, este devenir ya sugerido de crédito solicitado para pagar otro crédito vencido, desemboca en millones de impagados y morosos, quizás lleguemos a enterarnos de quién prestaba y ya no puede recuperar. Lo sabremos porque, claro, tendremos que rescatarlos una vez más. Y lo haremos con dinero público y nuestro sacrificio habitual.

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