De qué nos reímos? cuando pienso en los amados Woody Allen, o Chespirito; quien ha sido este último, para mí, el humorista más sensible e inteligente de hispanoamércia; creo que puedo entender, que el humor surge, cuando leemos las complejidades de la vida, desde su extremo más sutil. Tengo una dulce herencia, con un papá que no paró de reir de todo lo que le rodeaba, con un asombro expectacular, que me contagiaba de una complicidad profunda.

Woody Allen y Chespirito, tienen muchas cosas en común, en su manera de proyectarse; en las primeras películas de Woody, parecen casi el mismo.

La recurrencia a escenas de juegos de palabras entre tres, en medio de situaciones serias; el tradicional duelo a muerte, en los que nuestros personajes, al oir la señal, salen caminando hacia el lado que no es; el antihéroe que se vuelve héroe, en medio de su sencillez, cierta incomprensión de la maldad, un dulce miedo a morir, y la negativa a matar; gesticulaciones que acentúan una inocencia simple, tomadas en primeros planos, con el acostumbrado " se aprovechan de mi nobleza" por parte del maravillosos chapulín; uno de los mejores personajes de Chespirito. El juego de siempre de golpes, en dónde se resulta pegándole al que menos se esperaba, hasta que cae vencido.

Parodian con ingenio y sensibilidad, el uso del poder, las características de la pobreza, las injusticias sociales, la avaricia, y tantos vértices, de lo más triste de la condición humana; llevándonos a reir por la familiaridad, cruel y extrema, que vemos allí reflejada. Tienen también grandes diferencias, creería que la principal es que Woody Allen va transformando sus relatos, hacia cada vez una mayor sutileza, puliendo además, unos paisajes citadinos absolutamente refrescantes y una música, que Dios mío, ella sola podría ser lo mejor. Chespirito en cambio, se mantiene fiel a sus inicios, siendo siempre tan creativo, con lo mismo, lo recurrente.

Estos dos grandes del humor, refieren haber tenido como maestro a Chaplin; lo que es muy evidente en algunas de sus énfasis; pero innegablemente, cada uno, recurre a sus fuentes propias, íntimas y geniales; que como los escritores, de hecho ambos lo han sido, observan la vida común para recontarla, en este caso buscando algo muy específico en la risa.

He redescubierto el gran poder sanador de reir, teniendo una sobredosis cinematográfica de películas, más que maravillosas de WOODY ALLEN, así como seguir desde mi niñez cada uno de los capítulos, y luego por algún tiempo, compartiendo con mi hijo los programas de CHESPIRITO. Innegablemente considero que sin la risa, la vida sería más que pesada. 

¿De qué nos reímos, cuando nos reímos más allá de lo convencional, cuando es una risa desde el alma, con carcacajada o simplemente sonriendo?creo que esencialmente, reímos de las imposibilidades, las complejidades, los absurdos en los que nos vemos involucrados, nuestros propios absurdos. Reir nos permite una distancia, cierto atravesamiento interno, para suavizar las infranqueables seriedades de lo insondable, de las barreras de las personas, de los ahogamientos de las situaciones, y claro, el de nuestros vacíos.

Pero es cierto, que no con todo el mundo se puede REIR. El humor es un acto de creación, de la inteligencia inconciente, y de la sensibilidad, hay quienes tienen un humor insoportable, tan básico, tan estereotipado como los chistes sexuales, por ejemplo. Estuve en algún lugar dónde el grupo cuando hablaba, siempre se refería a chistes de doble sentido, a esos que recibo más como una creación patética de morbo, que de humor. Es triste, pero hay personas que no han aprendido a reir, sobretodo de sí mismas; negándose la maravillosa posibilidad de no tomarse tan en serio, de no estar tan lapidariamente seguros de lo que son; sin con esto implicar que en el humor, no haya temas serios, muy serios.

Hay otras personas con las que reimos naturalemente; yo espero compartir con alguien así, mi vida diaria; creo que debería ser la principal escencia del amor. Lo mejor de una pareja es reir, es encantarse, es sorprenderse de lo rutinario, es conectarse en esos decires que reestructuran el lenguaje mismo, es detallar la vida desde una óptica sin afán, de detenerse; tal vez, como le pasaba a mi papá viendo a los enanos, siempre le sorprendieron tanto, que podía parar en medio de la calle, solo a mirarlos, sin reirse abiertamente, solo con una expresión alegre, de asombro total. Con mis hermanos, o mi hijo, río hasta las lágrimas, tal vez porque llevamos en la sangre, la herencia de ese papá que rió, aún al extremo. Curiosamente a él pocos chistes lo hacían reir, era una risa más bien de lo diario, más bien interna, más bien, del que lee la vida, riendo.

Mi muy querido amigo, anda triste por este tiempo, pero en medio de sus desvaríos, ríe. Aún cuando yo me sienta enferma río,como lo hacía mi papá; mi hijo es un riente en escencia.

Reír aveces es comentar algo aparentemente fuera de lugar, reir es evidenciar precisamente lo absurdo, de lo que en muchos casos se percibe como infalible; reir es regalar una escena llena de luz, en medio de lo oscuro, REIR es construir palabras extraordinarias  o usarla de manera más extraordinaria aún, reir es darle la vuelta a la torta, de lo que se cree que es, reir es explorar otros sentidos imperceptibles, de lo que se dice, poniendo un acento diferente. 

Reir es la mejor manera de conectarse con otro, allí mostramos algo de quienes somos realmente, reir puede ser algo tan cotidiano como escribir, tal vez, porque ambas acciones tienen una profunda relación, no solo circunstancial, ni ocasional, con vivir, y aveces, hasta con sobrevivir.

 

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