Profeta

¿NOS PODEMOS OPONER A LA VOLUNTAD DE DIOS?

La pregunta se responde más fácilmente mediante unos EJEMPLOS ocurridos en el pasado y lo simbolizan a la perfección: 

EL EJEMPLO DE JONÁS EL PROFETA

JONÁS, un hebreo procedente del pueblo llamado Gathéfer situado en la provincia de Galilea, era hijo de Amitai y uno de los PROFETAS menores de aquellos tiempos. Su infancia, que ocurrió durante los años desde 775 hasta 750 a.C. y durante el reinado de Jeroboam II, la pasó  en su pueblo natal al norte de Nazaret. Aquellos tiempos eran años de abundancia y paz.

No obstante, los tiempos cambiaron y en ASIRIA se comenzó a vivir una gran opresión que se convirtió en un peligro para el pueblo de Israel. Por ello, Dios decidió dirigirse a Jonás para enviarle a Nínive, la entonces capital de Asiria, para avisar a sus habitantes de su intención de destruir la ciudad por su comportamiento opresivo y así darles la oportunidad de cambiar de conducta arrepintiéndose y de huir.

Para conocer el relato completo de cómo sucedió, se puede leer en las Sagradas Escrituras, recogido en el libro de Jonás en los capítulos del 1 al 4.

Cuando Jonás recibió el mensaje divino de ir a Nínive para avisar a sus habitantes, por miedo decidió hacer caso omiso y huyó contratando un barco para ir a la ciudad de Tarso. Sin embargo, su acto no iba a quedar impune y, como consecuencia, se levantó una tormenta durante su viaje. Mientras, los ocupantes del barco que viajaban junto a Jonás, se asustaron por el repentino cambio de tiempo y decidieron rezabar cada uno a su dios según su confesión individual y Jonás se escondía en el fondo del barco donde se quedó durmiendo creyéndose a salvo. Al ver que el mar se agitaba cada vez más, bajaron a buscarle para averiguar la causa de tal agitación. Jonás fue arrojado al mar tras reconocer ser el culpable de dicha tormenta y fue tragado por una ballena, en cuyo interior pasó tres días y tres noches, tiempo que aprovechaba para el arrepentimiento y rezar a Dios. Tras este tiempo, Jonás fue devuelto a tierra firme y fue a Nínive para cumplir con el propósito divino para el cual fue elegido inicialmente.

Al leer el relato en la BIBLIA, tal vez habrá quien dude de la veracidad de su contenido, ya que hoy en día obviamente ya no hay profetas ni milagros de Dios (al menos no de este estilo). Las Santas Escrituras nos revelan todo lo que necesitamos saber para vivir una vida cristiana conforme a la ideología y el propósito divina.

Dicho relato nos recuerda hoy en día al cuento de Pinocho, cuando su padre fue a buscar a su hijo emprendiendo así un largo viaje en el que se quedó atrapado en el interior de una ballena de donde lo salvó su hijo. Tal vez el relato bíblico sirviera de base para este cuento. Si lo analizamos bien, veremos que JAHWÉ es un Dios que cumple con su propósito, es paciente y da tiempo a las personas para que acudan a él con arrepentimiento. Ofrece su ayuda a quién se lo pide cuando nos hallamos en tiempos adversos. Es un Dios comunicativo que enseña, advierte y ofrece opciones. No es radical, sino ofrece tiempo para cambios. Demuestra ser inteligente y paciente. 

Finalmente, Jesús utilizó el ejemplo de Jonás para explicar los tres días desde su muerte hasta su resurrección comparándolo con los tres días que Jonás se hallaba dentro de la ballena y luego volvió a salir a Tierra firme. Igualmente sigue diciendo Jesús en Mateo 12:40, 41 que “algo más que Jonás está aquí”, dado que Jonás era un profeta menor, mientras Jesús vino como profeta mayor y el hijo de Dios cumpliendo con las predicciones de todos los profetas que le precedían cumpliendo así con la voluntad de Jahwé.

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