Será interesante presenciar el proceso de armonización de la parte tributaria, con la aplicación de las normas internacionales de contabilidad, en gran medida por que en Colombia siempre ha primado la primera sobre la segunda.

En primer lugar la parte tributaria hermenéuticamente siempre ha sido de mayor jerarquía, teniéndose que realizar conciliaciones contables para sufragar las diferencias presentadas.

Las normas internacionales de contabilidad conocidas como niifs, plantean cambios bruscos a lo que venimos aplicando y  necesariamente tienen que impactar la parte tributaria.

Un ejemplo claro es en la situación patrimonial, dado que en los activos no son aceptadas las valorizaciones con efectos en lo citado.

Implica entonces que el pago de impuestos sobre el patrimonio debe bajar, en una primera impresión.

De igual manera la renta por comparación de patrimonios, requiere un tratamiento especial en el primer año de aplicación de las normas internacionales.

También la renta presuntiva debe sufrir un tratamiento especial, en el primer año de aplicación de las normas internacionales, dado que el valor de los activos tendrá una notable diferencia en su valor con lo de antes.

Rubros como los gastos preoperativos, que en nuestra actual legislación contable, se permite diferirlos a varios años, para aminorar su impacto en los resultados presentes, con la aplicación de las normas internacionales no es posible.

Deben ser reconocidos a resultados al momento de su ocurrencia, significando una rebaja ostensible de la renta líquida para efectos de impuestos, de un solo golpe.

Los flujos de caja esperados por la recaudadora de impuestos, pueden sufrir sensibles bajas en el presente de aplicación de las normas citadas.

El reconocimiento de los activos por su valor razonable, teniendo en cuenta su posibilidad de generación de flujo de fondos, que pueda ser medible y controlable, significará que activos improductivos con costo, tengan que ir fuera del balance.

Vale la pena ampliar un poco este último concepto, el hecho que un rubro vaya fuera del balance significa que por alguna razón, en ese momento de la fotografía contable no hace parte de la riqueza total.

Todo este desarrollo teórico contemplado en las normas internacionales, puede dar pie que aquellas entidades con activos de servicio social, con generación de fondos casi nulo y altos costos de mantenimiento, aprovechen para bajar impuestos.

Por activos de servicio social, podemos identificar fincas de recreo, parte de sedes turísticas en las zonas costeras sobre todo, instalaciones de hospedaje temporal.

Claro está, que tributariamente para que se genere un ingreso se mira la necesidad de incurrir en el gasto o el costo, con las normas internacionales de contabilidad se puede equipar a los flujos de fondos esperados.

El empresario puede argumentar la necesidad de los gastos y costos en los activos sociales, como una necesidad de bienestar de sus empleados, para poder generar ingresos en el desarrollo del objeto social.

Con la aplicación del concepto de “reconocido valor técnico”, para el uso de las depreciaciones de activos (reconocimiento del deterioro por el uso), nos acercamos al desarrollo del concepto de activos generadores de renta.

Un activo es generador de renta para  quien lo usufructúa  (lo usa para generar ingresos), independiente de su valor de cambio, de acuerdo a su valor agregado. 

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