La novela El nombre de la rosa del escritor Umberto Ecco, nos lleva a las luchas intestinas dentro de la iglesia medieval, aderezado con un asesino misterioso, un detective que es un monje GUILLERMO de Barskerville, en una abadía que esconde muchos secretos.

Guillermo de Baskerville, que pertenece a la orden franciscana, llega junto a su discípulo Adso de Melk, a una rica abadía benedictina, para preparar un encuentro entre la curia romana, y miembros de su orden, respecto a su visión de la fe y la vida en ella.

Por un lado Roma y la curia, obscenamente ricos, buscadores de poder terrenal y de placeres carnales, y por otro lado ordenes que predican la pobreza y la castidad y que huyen del poder y cuanto representa.

Roma teme esta concepción de la fe, que la condena. La celebración y el éxito de dicha reunión se ven amenazados por una serie de muertes que los supersticiosos monjes, que a instancias del ciego ex-bibliotecario Jorge de Burgos, consideran que siguen la pauta de un pasaje del Apocalipsis.

Guillermo famoso por su perspicacia es requerido por el Abad para resolver estos crimenes, y poder realizar la reunión prevista sin esta sombra, que puede llevarlo todo al traste.

Guillermo y Adso, ciomienzan la investigación evadiendo en muchos momentos las normas de la abadía, un lugar famoso por sus copistas, y su legendaria biblioteca, e intentan resolver el misterio descubriendo que, en realidad, las muertes giran alrededor de la existencia de un libro envenenado, un libro que se creía perdido, y que va pasando de mano en mano de forma secreta, muchas veces como pago de favores carnales, y que mata a todos lo que lo leen.

El método científico de Guillermo se ve enfrentado al fanatismo religioso representado por Jorge de Burgos, el anciano bibliotecario que mantiene oculto el libro, un libro sacrílego para él, ya que hasta la risa es pecado para el antiguo bibliotecario.

La biblioteca de la abadia se halla escondida tras un laberinto que solo conocen tres personas: el abad, el bibliotecario y su ayudante.

Guillermo busca esa entrada secreta para poder acceder a los libros que alli se guardan, y cuando encuentra el libro en cuestión, Jorge de Burgos se lo quita de las manos. Para que nadie pueda leerlo Jorge de Burgos después de una discusión con Guillermo comienza a devorar las páginas del libro que el mismo enveneno, para castigar a todo aquel que se atreviera a leerlo.

En el forcejeo de Guillermo para recuperar el libro de manos del bibliotecario una lámpara cae accidentalmente, iniciando un incendio que arrasa con la biblioteca y la abadía entera.

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