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La nochevieja universitaria

La nochevieja se acercaba, era la hora, sobre las 11:30 y todo el mundo salía de casa. En la calle, miles de jóvenes como nosotros iban en dirección a la plaza, era jueves, pero no era un jueves de fiesta normal, era el de la nochevieja universitaria.

En la plaza, en cada entrada, estudiantes de 3, 4 o 5 año te daban la bolsita de gominolas con su correspondiente gorro. Todo el mundo iba acompañado por su grupo de amigos, y todos íbamos tapados con gran ropa de abrigo, hacía frió, aunque una vez dentro, entre la multitud, apenas llegaba el frió.

La nochevieja comenzaba con música antes de comenzar, en ese momento, eras capaz de entablar una conversación con el de al lado, la proximidad a él te hacía cercano. No lo conocías de nada, no era de donde tú venías y ni siquiera hablaba tu lengua, pero había que despedirse de él a la vez que lo hacías de miles de estudiantes más.

Eran las 12 menos cuarto y ya ibas abriendo tu bolsita, lo hacías quitándote los guantes primero, sino resultaba muy complicado, siempre había alguno que lo intentaba con guantes. Se oía mucho bullicio, quedaba poco espacio ya en la plaza, y entre saltitos al son de la música pasaba el tiempo.

Tampoco hay que olvidar, el sentirse protagonista ese día, si aparecía la televisión indudablemente tenías que hacer y decir lo imposible para conseguir que te grabara: “mañana tengo examen pero estoy aquí” “he venido de… a la nochevieja universitaria”

Y llegaban las 12, y el reloj tocaba sus 12 campanadas: 1, 2, 3… los que abajo escuchaban correspondía cada campanada con una gominola, algo difícil de realizar ya que las gominolas no se deshacen tan fácilmente en la boca. Acaba el reloj de hacer su función, y te agarrabas al de al lado, a ese que habías conocido antes, le deseabas feliz año universitario y esperar encontrártelo el siguiente año.

Entonces la plaza se disolvía, quedando simplemente los gorros en el suelo y las bolsitas de gominolas. La fiesta se trasladaba a los bares de alrededor de la plaza y seguía la noche, acabando cuando el bus salía o cuando las fuerzas te pedían regresar a casa.

Así es la nochevieja universitaria en Salamanca, celebrada el jueves de la penúltima semana del curso.

La nochevieja universitaria de Salamanca fue empezada por 5 jóvenes para despedirse de sus compañeros universitarios antes de que cada uno regresara para su casa

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