adriana lima

NOCHE Y PENSAMIENTO

Era una de esas noches intranquilas, de fastidio y, hasta de bochorno. Me encontraba tirado, acostado, o echado en la cama boca arriba a oscuras, salvo por un hilo de luz que se filtraba a través de una rendija de la ventana. Les diré soy un fanático de la televisión, me fascina ver películas viejas de acción, policíacas y a veces un buen drama pero; esta noche no me sentía muy proclive para sentarme a ver la pequeña pantalla de entretenimiento de casi todas mis noches. Tengo 35 años, un divorcio encima, además tengo un comercio de artículos para damas, bisutería, cosméticos y, a decir verdad me va muy bien, tengo una posición económica estable, no tengo vehículo porque no me gusta conducir – busco una mejor posición en la cama, miro al techo sin mirar – hoy no me sentí motivado a salir para parte alguna por eso; me encuentro acá, nostálgico tal vez o será más bien aburrimiento existencial, pudiera ser que en el fondo no me siento muy cómodo con la vida que llevo; son cosas que se llevan muy adentro de sí mismo y, te empeñas en no dejarlas salir, ahogando tu voz interior, consciente o inconscientemente.

Noche intranquila

Tengo un conflicto sentimental; pienso que moderado, de repente estoy equivocado y es más importante de lo que pienso. Esta situación tiene nombre de mujer o en plural de mujeres porque son: dos, ellas acompañan mis noches y algunas veces mis días. Son dos mujeres preciosas, tanto que me felicito por tener tanta suerte, hay unos que apenas tienen una; a Dios gracias yo; tengo dos. Una tiene más de 30 años, es alta delgada sin exceso, tiene un cuerpo bien definido, morena claro, pelo negro lacio, ojos pardos rasgados muy claros, femenina hasta los tuétanos, no le gusta usar pantalones, siempre trajes o combinaciones de falda y blusas, bien educada, separada de su esposo de varios años, una hija adolescente estudiante de educación media, acomodada económicamente. Jenny es una de esas mujeres que tienen por fortuna la muy escasa virtud de ser bellas por dentro y por fuera, no abundan. Ella me tiene hipnotizado desde que la conocí por su manera de ser. La conocí fortuitamente de invitado en una fiesta campestre en una hacienda de provincia, estaba conversando con unos amigos agradablemente y, es cuando llega una camioneta que cruza el patio y para enfrente de la casa, bajando de ella varias personas, del lado del conductor baja Jenny que como ustedes saben para el momento no sabía su nombre. Desde el primer momento me impactó, por su personalidad, por bonita, sus años le caían muy bien. Al pasar el grupo de personas uno de los anfitriones nos presentó, ella casi no reparó en mi, apenas su mirada resbaló en mi persona de manera casual, le retuve la mano fracciones de segundo, ella la rescató delicadamente y prosiguió su camino.

Comienza la fiesta

La casa donde se celebraba la fiesta, era una edificación clásica de estas construcciones de hacienda, amplia, grandes corredores, techos rojos de tejas. La fiesta era de cumpleaños de algún miembro de esta familia, amos de la hacienda, la sala principal era enorme en ella se encontraban los músicos y la mayor concentración de los invitados confundidos con la familia de casa. Son aproximadamente las 11 de la noche cuando afuera se forma una algarabía, carreras, gritos, palabrotas a consecuencia de una reyerta quien sabe…, imaginamos que producto de la ingesta de bebidas alcohólicas. Salimos todos afuera para ver que sucedía, había un tumulto en el centro del patio, gente que rodaba por el suelo. Me quedé aislado a un lado del pandemónium y, es cuando siento que me toman por el brazo y me dicen – vámonos de aquí antes de que ocurra una tragedia – volteo – era ella, que estaba pálida del susto – me hala, me lleva hasta su camioneta y salimos corriendo a campo abierto para detenernos 10 minutos más tarde en medio de la noche – mete la cabeza en el volante y empieza a sollozar quedamente – poso una de mis manos en su cabeza y luego la atraigo hacia mí – cálmate le digo, ya pasó todo, vamos a esperar un rato y luego regresamos – se calma acurrucada en mi pecho, levanta su cara hacia mí, con los ojos aún brillantes por las lagrimas – sin poderme contener la beso largamente en la boca – ella no responde a mi caricia enseguida – luego – se entrega a ella apasionadamente – la sangre se inflama, el deseo crece, la carne palpita y todo en uno nos lleva a hacer el amor – lo hicimos ardientemente, como desesperados – Esta mujer me llenó como ninguna, dentro de aquel frenesí, cuanta entrega, cuanta delicadeza – quedamos exhaustos, plenos – Después, ella evitaba verme, no hallaba que hacer con las manos – Yo; la estaba observando, arrobado, no salía de mi asombro, como haber poseído mujer tan extraordinaria, como aquella que tenía a mi lado.

Después de hacer el amor

Estuvimos largo rato sin hablar, miré mi reloj eran; las tres de la madrugada – la atraje hacía mí y le dije al oído – vámonos está muy tarde – Ella no dijo nada, prendió la camioneta y arrancó rumbo a la casona de la fiesta – Cuando llegamos a la casa la fiesta había terminado, como siempre quedaba uno que otro tomando en algunas mesas en el patio – Jenny se estacionó y bajamos del vehículo, nos emparejamos y nos miramos en silencio – Yo; le tomo una mano y le digo hasta mañana – ella, hasta luego – en eso llegaron los amigos de ambos nos rodearon y ametrallaron a preguntas que no tuvieron respuesta solo ambigüedades, sin detalles – Ella entró en la casa y yo me fui a dormir a donde ya estaba establecido – Me tendí en la cama sin desvestirme, me sentía eufórico, contento, feliz por mi buena fortuna de haber conocido a esta bella mujer. Al día siguiente después de haberme levantado y haber ingerido una buena taza de café bien cargado, salí al corredor de la casa y, allí estaba ella frente a la casa recostada de su camioneta, me hizo seña de que me acercara – me dirijo a ella y digo: buenos días – hola vamos a dar una vuelta y me entrega la llave de su carro – subimos y luego de arrancar le pregunto a donde vamos – Ella – no sé; para donde tú quieras, tenemos todo el día porque en la tarde tenemos que irnos – Créanme que este ha sido uno de los días más felices de mi vida, hicimos el amor como nunca, que día más glorioso, más apasionado, que locura – Ya casi noche regresamos, nos estaban esperando para regresar a nuestros lugares de origen. Paramos – ella me dijo – Alfonso te dejo mi teléfono por si quieres llamarme algún día, sin compromiso, me abrazó fuertemente y me besó en la mejilla –

Ya en mi casa, días después sacaba su tarjeta, la contemplaba y la regresaba a la cartera – luego de de más de 8 días no aguante más y la llamé – Aló con quien hablo – digo – me responde su voz inolvidable – Hola Alfonso que agradable sorpresa no creí que me llamarías nunca ya, estaba resignada – reconoció mi voz inmediatamente – contesto – Jenny quiero verte – pregunta – ahora ya – dentro de dos horas que es lo que tardo en llegar al terminal – ok dame la dirección, yo te busco – bien es en… - hasta más tarde –no les había dicho que vivíamos en ciudades vecinas – llego al lugar de la cita y dos minutos después llega ella – subo a la camioneta – para donde vamos – donde podamos tomarnos una copa de vino – bien – Este fue el verdadero inicio de nuestra relación en aproximadamente dos años hasta el momento de este relato. Les cuento que nuestra relación es más cercana, más intensa, los sentimientos son más profundos, creo que me estoy aferrando a ella cada día más.

Otra relación–

Sin embargo mi otra relación con más tiempo con Olga, una muchacha de 25 años de estatura mediana, blanca, ojos negros, pelo negro, es de esas bellezas exuberantes, opulentas, buenas curvas, terminando su carrera de leyes, de familia media baja. A ella la conocí en su casa en una reunión familiar, invitado por un amigo de ella – mi amigo me la presentó – ella se quedó mirándome con curiosidad – yo la miraba con ojos de admiración – aquí cabe lo trillado aquello – atracción a primera vista – no me le despegué en toda la noche, no quería que la misma terminase – bailábamos sin cesar, ella reía esplendorosamente y disfrutaba ser admirada – Como todo tiene que terminar la noche llegó a su fin – yo; de tanto hablar, había tomado nota mental de todo lo que dijimos – donde estudiaba, que estudiaba, solo por casualidad no le pedí la partida de nacimiento – Desde ese momento no me le quise despegar – Ella me decía – de verdad Alfonso que no creo que estés enamorado de mí tal cual lo dices, si apenas tienes unas semana conociéndome – yo; le respondía, el amor no tiene tiempo, ni edad, ni fecha, yo solo sé que te quiero – Poco a poco logré convencerla de mi amor que era sincero, aún está viva en mi mente la noche en que le di mi primer beso – Estábamos en una placita hablando como todas las noches paseando, cuando al pasar debajo de un árbol frondoso la tomé entre mis brazos y la besé en la boca, apreté su cintura, sentí entre mis brazos sus carnes prietas, su cuerpo amado – luego tomando su cara entre mis manos le di un beso más largo y ardiente que el anterior – ella quedó respirando anhelantemente abrazada a mi cuello, suspirando, su respiración se hizo entrecortada, estábamos confundidos uno en brazos del otro

Encrucijada

De ahí a hacerla mía solo fue cuestión de tiempo, prácticamente vivíamos un idilio interminable. Siempre la pensaba, todo el tiempo estaba presente en mi, esto me llevaba a pensar a donde llegaríamos, donde nos conduciría esta intensa relación. Ella estaba terminando la carrera y yo no tenía derecho a arruinar su vida tan preciosa para mí y de su familia que la tenían en un pedestal. Tan joven, tan hermosa, llena de vida, y visión de futuro. Esta noche inquieta, de desasosiego, de intranquilidad, he visto por vez primera mi realidad y la de mis dos mujeres. Tengo un cisma por delante, el tratar de regular nuestras vidas sin provocar ni producir traumas. Son dos mujeres a las cuales yo amo y, que no merecen un trato desleal de mi parte como pago por gozar de su amor, su consideración y, entrega. Jenny la mujer madura que a sus más de 30 años representa una confiable seguridad emocional y que no es absoluta pero seguridad al fin y al cabo. Olga la muchacha joven, llena de vida y de ilusiones, futuro, hijos, familia. Yo; el hombre maduro que a medida que pase el tiempo, el ímpetu, el vigor en todos los sentidos va escalera abajo. Entonces la solución es obvia, tomar la decisión correcta, la menos traumática para todos no creen…, Entonces...…

 

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