¡En un nivel fundamental, la atención…!

En un nivel fundamental, la atención plena y la reducción del estrés basada en mindfulness (MBSR por sus siglas en inglés) tienen que ver con la atención y la capacidad de darse cuenta.

Entrenamos nuestras mentes y cultivamos mindfulness prestando atención y siendo conscientes de dónde se encuentra nuestra atención. Estudios en neurociencia arrojan más y más luz en cómo el entrenamiento en mindfulness afecta los centros cerebrales, incluyendo las áreas que tienen que ver con la atención y la conciencia. Por ejemplo, un estudio reciente demostró que una inmersión en un entrenamiento residencial en mindfulness de tres días incrementa la conectividad funcional entre las áreas del cerebro involucradas en el control cognitivo y ejecutivo.

Nuestro conocimiento

Este estudio contribuye con nuestro conocimiento de cómo el mindfulness puede incrementar la atención, la memoria de trabajo y otras funciones ejecutivas de control, un estudio que durante años ha sido publicado por Amishi Jha en la Universidad de Miami. Amishi nos recuerda “prestar atención a nuestra atención”.

Su estudio demuestra que la atención y el foco pueden ser cultivados a través de la práctica, llamándola “¡buena forma mental!”. Richard Davidson, de la Universidad de Wisconsin, también respalda esto a través de su estudio. Él dice que todas las prácticas contemplativas involucran el prestar atención, y esa atención puede ser cultivada a través de la práctica.

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Más atentos mejor nos sentimos

Los investigadores también señalan que mientras más atentos estamos a nuestra situación presente, mejor nos sentimos. Aun cuando estemos en una situación estresante, difícil o aburrida, prestar atención a lo que estamos haciendo se siente menos doloroso que si nuestra mente está dando vueltas o no estamos prestando atención.

Esto está respaldado por el muy publicitado estudio efectuado por Matt Killingsworth que demostró que las mentes de las personas se dispersan un 47 % del tiempo. Y cuando los sujetos no prestaban atención a lo que estaban haciendo, reportaron más infelicidad (de ahí viene la frase “una mente que divaga es una mente infeliz”). Killingsworth mencionó en una reciente entrevista que “muchos de nosotros gastamos un montón de tiempo tratando de optimizar la realidad objetiva de nuestras vidas. Pero no invertimos tiempo y esfuerzo tratando de optimizar hacia dónde van nuestras mentes”.

Pero tan fundamental como la atención para el mindfulness, también es nuestra actitud. La Dra. Shauna Shapiro dice que la intención, la atención y la actitud son los tres componentes fundamentales del mindfulness. En una TEDx talk reciente, ella sugiere usar la “atención amable” cuando practicamos mindfulness, recordando que desarrollamos lo que practicamos –sea la amabilidad, la compasión, o la severidad y el enjuiciar–. Así, en la enseñanza del mindfulness existe una intención de cultivar un clima interno de hacernos amigos de la experiencia –sea esta placentera o no–, lo cual reforzará una transformación del hábito de batallar con cualquier cosa que nos esté sucediendo.

Mantener una actitud de curiosidad

Así que mientras prestas atención a tu atención, recuerda también prestar atención a tu actitud y mantener una actitud de curiosidad que sea amigable y amable, para que puedas desarrollar, a través de la consciencia, el sabio discernimiento y la práctica, la habilidad de relacionarte con la experiencia con claridad y ecuanimidad… quizá llegando a conocer momentos de verdadera libertad de la reactividad y el sufrimiento, así como la libertad de no tomarte las cosas tan personalmente, ya que es el apego a la idea del yo y mío lo que causa tanta insatisfacción en nuestras experiencias.

El sufrimiento surge de nuestro apego y de aferrarnos a lo que es impermanente. Las enseñanzas budistas acerca del sufrimiento, la impermanencia y el no-ser (anatta) son el apuntalamiento de la MBRS; el “no ser” refiriéndose a la idea de que no hay un Yo mismo permanente y estático habitando en nuestro cuerpo y viviendo nuestras vidas. Y por creer que somos seres permanentes y sin cambios es que caemos en el aferrarnos y en el deseo insaciable, en los celos y en el odio y en todos los otros venenos que causan infelicidad.

Fuente Historia/Gus Castellanos (@gcast712) Cultiva tu atención y tu intención el 23/03/2018/Mindfulness/Traducción: María Teresa Febreiromtfebreiro@gmail.com

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