Los niños y el aprendizaje...

¿lo están dificultando los propios padres?

 

Mucho se ha extendido el reconocimiento del gran error que cometía antaño la mayoría, especialmente los padres, al repetir las palabras mal dichas de los niños más pequeños. Pese a este hecho está impulsado por el cariño que se les profesa, junto al humor que genera algo a veces tan cómico, se ha comprobado que no ayuda en su aprendizaje. Más bien, el oír esos vocablos erróneos por parte de sus padres se genera en la mente del niño - abierta a todo nuevo conocimiento - una reacción de confusión. 

 

 Hecho: Los NIÑOS extraen mucha enseñanza de sus PADRES.

(Los padres tienen un privilegio, pero también una gran responsabilidad)

 

Hace algunos sucedió algo que deja bien claro este asunto. Un niñito de tres años conoció a alguien con un nombre nuevo para él y, pese a que no era difícil, por mucho que se esforzara no le salía: Se le dijo varias veces cómo se decía correctamente, pero no había manera. Ese conocido se fue y no volvió a oír ese nombre. Sin embargo, algo más de un año después, comiendo tranquilamente en su casa, de golpe empezó a decir aquel nombre que le había resultado imposible. Lo repitió varias veces diciendo justo después del nombre "Sí, sí, sí" todo contento, y volvía a repetirlo cada vez más emocionado.

 

Esto deja claro un hecho muy interesante: Cada palabra que aprende un niño, aunque en ese momento no tenga la capacidad o habilidad de reproducirla correctamente, su cerebro ya la ha procesado y almacenado. En ese momento, aún cuando parece que él no sabe, ya está formando una buena base con la que en poco tiempo, no sólo expresará necesidades básicas (hambre, sueño, jugar...), también exteriorizará otros sentimientos más complejos que, a su vez, le permitirán desarrollar su personalidad e interaccionar con la demás a un plano más profundo. De este modo, tendrá varias vías para adquirir conocimiento de sí mismo y de lo que le rodea.

 

De igual modo, en familias cuyos progenitores provienen de otro país o tienen un lenguaje diferente al que se habla en el lugar donde viven, tienen la magnífica oportunidad de darles a sus hijos una amplia educación y cultura, proporcionándoles la posibilidad de ser bilingües o incluso trilingües de nacimiento. Sin embargo, si los padres se limitan a hablar con sus hijos un vocabulario básico del estilo 'No', 'Haz esto', 'Dame aquello', 'Bien' o 'Mal', y además, - con la intención de ayudarles a adaptarse - hablan con ellos en el idioma del lugar, la recepción cultural y lingüística que reciban de sus padres va a ser muy pobre. Esto conlleva la subsiguiente pérdida de un saber que les venía dado por nacimiento. Es una pena ver a jóvenes de 10 años, que sólo llevan 2 en el extranjero y apenas saben leer en el idioma de sus padres. 

 

No obstante, eso sigue aplicando a todos los padres por igual, pese a que sus hijos van a ir a la escuela, de los primeros que van a extraer enseñanza valiosa va a ser de sus padres. Por ello, si desde que ya empiezan a tener más consciencia de lo que les rodea, se les va hablando con un vocabulario más rico, se estará haciendo una fantástica contribución a largo plazo. 

 

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