Nicolás Copérnico está considerado el artífice del renacimiento de la astronomía.

Copérnico se quedo huérfano de padre cuando tenía 10 años, y quedo a cargo de su tío Lucas Watzelrode, canónigo y futuro Príncipe-Obispo de Warmia, este le posibilitó una excelente educación y una vida sin carencias y preocupaciones materiales.

Copérnico en 1491  ingresó en la Universidad de Cracovia, donde recibió enseñanzas astronómicas manos de Alberto Brundzewski, un astrónomo muy competente.

Copérnico dejo Cracovia y fue enviado por su tío Locas a estudiar a Italia, donde llegó primero a la Universidad de Bolonia, acompañado por su hermano Andrés, y allí conoció al astrónomo Doménico María de Nevara, en1454, 1504, que fue su ejemplo que impulsó a Copérnico a observar el cielo, y se cuenta que jamás fue un observador destacado.


Posiblemente fue en Italia donde concibió la idea original de la rotación terrestre en 24 horas y el giro de la Tierra en torno del Sol.

Nicolás ya interesado desde joven en la astronomía, advirtió lo extraño y improbable que era el sistema ptolemaico tradicional, por lo cual se sintió la necesidad de la lectura de autores antiguos que hacían referencia al sistema heliocéntrico de Aristarco de Samos.

No esta claro si Nicolás obtuvo el título de médico en Padua, pero si se sabe que obtuvo el grado en derecho canónico de la universidad de Ferrara pero sí que en 1506, regresa a Polonia.

Copérnico hasta 1912 fue secretario y médico personal de su tío Lucas, y posteriormente vivió desde 1512 en Frauenburg, Prusia Oriental, donde desempeñó el cargo de canónigo vitalicio de la catedral, y compartió su tiempo entre la plástica de la medicina, sus estudios sobre varias disciplinas entre las cuales destaca la astronomía, con esporádicas responsabilidades administrativas en la diócesis.


Fue que a partir de 1513, cuando desarrolla la teoría matemática que permite realizar los cálculos planetarios basados en el sistema heliocéntrico.

Con el sistema geocéntrico de Ptolomeo, que fue desarrollado en el siglo II, y que era el modelo de universo aceptado en tiempos de Copérnico, la idea de un sistema heliocéntrico había sido discutida en la antigüedad por los griegos Aristarco lo propuso en el siglo III a.C. pero este había sido desechado porque la física aristotélica que no podía aceptar el movimiento de la Tierra.

Fue hacia los años veinte del siglo XVI, que envió a algunas personalidades conocidas suyas manuscritos que versaban sobre la arquitectura del sistema planetario y en los cuales se aseguraba que la Tierra gira alrededor de su eje y que ésta y junto con los planetas se mueven alrededor del Sol, ideas que no había llegado tanto por mediciones y observaciones, sino que más bien por razonamientos teóricos.


Más tarde, en 1533 escribió su primer libro, el Commentariolus, que era un bosquejo de sus hipótesis sobre los movimientos celestes.

Parece ser que esta obra tuvo excelente acogida en los círculos oficiales de la Iglesia y en 1536 el Cardenal Schönberg insta a Copérnico a escribir un tratado donde se presente su teoría detalladamente.


Fue Rético o Rheticus, quien lo motiva para completar su obra y le ayuda en su preparación.

En 1540, difunde el primer informe sobre las investigaciones copernicanas, la Narratio prima.


 

El modelo heliocéntrico es considerado como una de las teorías más importantes en la historia de la ciencia occidental.


Como curiosidad, el primer ejemplar de la publicación llegó a Nicolás Copérnico el mismo día de su muerte, el 24 de mayo de 1543.

(GALERIA DE SABIOS)


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