Publicado en el Diario Información de Alicante el 28/02/2010, con el título "Echar una mano"

Si buscamos decencia y sensatez en la política tenemos que plegarnos ante un pacto global de todas las fuerzas. España está mísera y deprimida, insegura y asustada El  capitán ya se ha dado cuenta de la innumerable cantidad de errores que ha cometido y ha pedido auxilio, que no ayuda. Ni los sabios ni los asesores que le han estado regalando el oído han sido capaces de aportar nada (que aproveche la situación y los tire a la calle, con una mano delante y otra detrás). Sus compañeros de Gabinete ni han sabido ni han planteado alguna solución tangible. Sus iniciativas ni han sido lógicas y consensuadas ni han servido para nada. Por fin ha tenido que recurrir a los demás en busca del necesario socorro. Hora era ya de aparcar un comportamiento por momentos altanero y soberbio, y recurrir a proyectos ajenos.

Pero tropieza con que el principal grupo de la oposición ni secunda ni quiere colaborar con el Gobierno mientras que el Presidente no reconozca sus equivocaciones y se marche sin despedirse. En el entente que ofrece Zapatero no consta la palabra dimisión. Y eso es lo que persigue con ahínco el Partido Popular. Viene a decir que entretanto esté al frente del Estado el líder socialista, ellos ni contribuirán con ideas ni cooperarán con aquél al que culpabilizan casi en exclusiva de la situación. Desde la modestia, creo que la decisión no es correcta. A España le urgen dinamismo y progreso de forma inmediata; si conocen la manera de conseguirlo, que la digan. Que no esperen a mañana. Que confíen en la inteligencia de un pueblo soberano que sabrá recompensar méritos y fracasos cuando corresponda. Pero ahora, que se dejen de ni-nis tanto los unos como los otros y se pongan a trabajar de una vez por todas.

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