Por un lado, educamos a nuestros hijos con programas de televisión que enseñan que el consumo de drogas en la adolescencia es algo muy peligroso.

Y por otro, las series americanas de humor desenfrenado les incitan al consumo por que les hacen creer que es “Guai”.

Ayer mismo visioné dos episodios de series de televisión diferentes y que se emiten en canales también distintos.

La primera era "Aída" en la que al Jonathan le da por consumir pastillas y porros y su tío Luisma, el ex-yonki le hace ver que eso no es tan divertido como parece, que puede llevarle a un fatídico final.

Que se empieza probando pero se acaba perdiendo todo rastro de humanidad. Incluso la muerte si no se pone una solución a tiempo.

La segunda era "Me llamo Earl" en donde el protagonista que llevaba una vida caótica llena de delitos, vicios y mucha mala suerte implica a su padre en un asunto de drogas.

Pero el caso es que durante todo el episodio suceden hechos que hacen que el espectador se divierta como si el mensaje final fuese que el consumo de drogas fuera lo más divertido y natural del mundo.

Claro, con estos ejemplos, no es de extrañar que todas las mañanas cuando vuelvo del trabajo encuentro por el camino chicos y chicas de trece años que se reúnen para liarse y fumarse sus porritos.

Y siento mucha lástima por ellos.

Porque son los mismos que unos años después su único plan de futuro es intentar trabajar en una pizzería de repartidor y gastar todo su sueldo en la compra de más droga que consumir mientras sus padres les mantienen e ignoran en el círculo vicioso en el que se han introducido sus hijos.

Yo sé que estamos en una época de demasiadas prohibiciones, pero no veo bien que se emitan series que transmitan ese tipo de mensaje sin ningún tipo de censura.

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