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La decadencia de los viajes de ahora.

La gente asimila generalmente viajar con ir de museos, conocer las grandes ciudades entre su ajetreo, tumbarse en la fina arena de una playa de aguas cristalinas... En definitiva, dejarse la pasta y no hacer absolutamente nada.

 

La gota que colma el vaso.

Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su vida e irse de vacaciones como le apetezca, pero siempre y cuando no afecte a los demás.

¿Y por qué recalco esto? Este mes de agosto decidí hacer el camino de santiago con una amiga. Empezamos en madrid, y todo iba sobre ruedas; sin horarios, disfrutando de las caminatas y los sitios, conociendo los pueblos y sus gentes... Además para que mentir, era bastante económico. "Era" e "iba", y esque nada más unirnos al Camino Francés pudimos observar en el negocio que se ha convertido todo y la manera en la que por culpa de unos pocos ya no puedes seguir tu propia dinámica de viaje.

 

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Lo indignante.

Es triste que en el camino de las estrellas la gente no camine bajo las estrellas cuando la vía láctea se ve perfectamente. Ni siquiera las puedes ver. ¿Y por qué no si por las noches ahí están? Por el espíritu de turisteo que ha invadido al camino.

La gente ya no disfruta del camino sino que lo ve como una carrera que funciona siempre bajo la misma rutina:

-Levantarse a las 5 de la mañana para a las 6 estar caminando.

-Llegar al albergue sobre las 10-11 de la mañana.

-Quedarse todo el día gastando.

-A las 8-9 cenar.

-Tras cenar meterse a la cama porque el albergue apaga la luz y cierra a las 10.

 

Esto puede ser molesto, pero la rabia viene cuando según caminas encuentras los taxis de peregrinos. Consisten en unas furgonetas que llevan las mochilas de los peregrinos (porque para que peregrinar con mochilas pudiendo ir ligeritos de peso) y en coches que llevan al peregrino si se queda un poco rezagado o se cansa (sin palabras).

No se queda ahí la cosa, sino que cuando por fin llegas al pueblo y quieres ir a la tienda a por algo que poder tomar te encuentras con ¡el precio peregrino!

Explicandolo brevemente: Coge cualquier producto y duplica o triplica su precio.

¿Y cual puede ser la solución al problema?

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Viaja sin necesidad de lujos.

Cansados de la situación, mi compañera y yo decidimos hacer el camino de la siguiente manera:

-Come de supermercado. Por no alimentarte de restaurantes un mes no te va a pasar nada.

-Camina por la noche un rato sin demasiada prisa. La magia de las estrellas es indescriptible.

-En verano duerme fuera en el albergue de las mil estrellas. No hace falta ni tienda de campaña, con saco y esterilla se duerme de maravilla. Además, de este modo, dormirás con un cielo increíble y no dependes de los horarios de los demás (esto también implica no escuchar ronquidos, que no te despierten ruidos, alarmas luces...)

-Por la mañana muy temprano solo verás niebla, camina un poco más tarde y disfruta de los paisajes.

-No vayas directamente al albergue o un restaurante. Ve al bar si quieres descansar, toma algo, y conoce a los habitantes del pueblo, suelen ser geniales.

-Si necesitas dinero puedes hacer malabares fabricados por ti mismo o tocar la guitarra. Pero esto ya es muy opcional dependiendo de las aficiones de cada uno.

-No hay horarios. Conócete y disfruta.

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Se puede estar a favor o en contra, pero de esta manera convertimos en una experiencia inolvidable lo que parecía que iba a ser una frustración. Ah, y además todo el mundo que nos escuchaba se quedaba con la miel en la boca, y esque viajando de esta manera al final del viaje tendrás anécdotas e historias para aburrir.

Por otra parte la sensación de autosuperación, de éxito, de haberse conocido mejor, y de haberlo conseguido... es algo que no tiene precio.

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