¿Obligacion o tradicion?

La navidad, esa época del año en la que se supone que debería de ser un tiempo de paz y amor, buena armonía, de bonitos regalos, de caridad con los más necesitados, un tiempo para disfrutar con la familia, y todas esas cosas, nos sale el espíritu navideño al ver las típicas películas americanas con final feliz, pero nada que ver con la realidad. Estamos en una época de consumismo total, obligaciones con la familia, cuando únicamente te juntas de año en año, los compromisos con los regalos, ¡cómo no regalar a la cuñada!, y piensas, y si no me regala como el año anterior donde voy yo con el regalo o y si me regala, como no le regalo, ¿y que compras?, todos tenemos de todo, lo mejor, un clásico, el perfume y si me apuras la colonia.

Los preparativos, ¡casi te tienes que entrenar para poder ir al centro comercial!, el aparcamiento ¡horrible! Todas las plazas cogidas, hasta las de minusválido sin serlos, tienes que ir regateando por los pasillos del centro, superando obstáculos, vigila tu carro que te quitan lo que ya has cogido, se te cuelan en la cola, pobre de ti como buen español si te lo dejas para última hora.

Y que hacer ¿Reyes o Papa Noel? Pues todo, aquí lo adoptamos todo, continuamos con nuestra tradición los Reyes Magos pero como no va a venir Papa Noel, si en todas las casas vienen. Al acabar la navidad necesitas todo un trastero para guardar los adornos, porque cada año aumentan como también los kilos, y empieza la cuesta de Enero.

Y llega el gran día, después de que no te han dejado casi dormir, que has tenido que hacer vigilancia toda la santa noche para para que entraran los Reyes o Papa Noel y amanece, despierta tu hijo, o llega el sobrino, el nieto, da igual, los niños salen corriendo por el pasillo hasta caer de rodillas frente al árbol de navidad, y les ves la carita y entonces piensa, ha merecido la pena, han estado todo un año esperando ese día y tú de alguna forma también, luego lo recuerdas con cierta nostalgia, la cena de navidad que te toco al lado del primo,” pues al final me lo pase bien me entere de su vida, y le conté la mía”, el compromiso con la cuñada, “pues fíjate al final me regaló la colonia que sabe que me gusta ¡que maja!”, nos quejamos, nos agobiamos, ante cada situación pensamos que va a estar mal, que no son más que compromiso y obligaciones, pero al final gusta, no se sabe por qué esa época gusta, y de alguna forma la disfrutamos, ¿seremos masoquistas?.

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