Algo que me fascinó cuando viajé a Londres es la cantidad de museos espectaculares que hay, además, la entrada a muchos de ellos es gratuita.

El museo de ciencias naturales fue uno de los que más me impresionó; sólo ver el edificio te impacta pues más bien parece un palacio por su grandeza y belleza.

La entrada al Museo es gratuita y únicamente hay unas urnas donde se nos recomienda dar una pequeña donación para el mantenimiento del museo, pero ésta es totalmente voluntaria.

El Museo de Historia Natural de Londres se encuentra en la zona de Kensington, en la calle Cromwell Road (aunque existen varias entradas en diferentes puntos para acceder al museo), un lugar bastante céntrico de la ciudad, próximo a otros lugares de interés como Hyde Park, Albert Memorial, Harrods, el Museo de Ciencias Naturales de Londres o el Victoria and Albert Museum.

Nada más entrar, el hall está presidido por un enorme Diplodocus, es solo la antesala a las demás áreas que nos quedan por ver: Botánica, zoología, entomología (insectos), mineralogía y paleontología.

Para poder recrearte bien de todas esas maravillas tendrías que visitar el museo durante varios días, pues es tal su magnitud que es imposible verlo todo en sólo uno.

La sala más famosa es la zona de paleontología, dónde hacemos un recorrido lleno de esqueletos de dinosaurio de todas las medidas y tipos. La visita a esta parte del museo termina en una sala en la que hay un gran tiranosaurio articulado que crea efectos bastante realistas.

En el resto de las zonas destacan las grandes colecciones de animales disecados que constituyen la zona de zoología y entimología. Considerada una de las mayores colecciones del mundo de especimenes animales, destacan sobre todo aquellos que fueron donados por Darwin al museo.

Impresionantes son tambien las salas dedicadas a los minerales, con colecciones espectaculares de piedras preciosas. Los aficionados a este tema no podrán despegarse de las vistosas vitrinas.

El Museo posee una gran tienda con infinidad de productos relacionados con la temática del museo, incluyendo peluches, libros para pequeños y mayores, juguetes, juegos educativos, calendarios, etc.

Vale la pena pasarse por la tienda después de finalizar la visita del museo. Seguro que entre tantas cosas acabamos comprando algún recuerdo.

Espero que les haya gustado las fotos, son sólo una muestra de la gran cantidad que tomé, ¡pero sería imposible ponerlas todas!.

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