"NADIE ES PROFETA EN SU PROPIA TIERRA"

Refrán universal con origen en la Biblia

¿Cuántas veces no habremos escuchado a alguien repetir este refrán?

A menudo se refiere a una persona especializada en algún campo que, después de sacarse su carrera o especialización, emigra a otro país donde se gana una buena reputación entre la gente y/o sus compañeros.

Pero, ¿de dónde viene este refrán? Pues, su origen se remonta a mucho tiempo atrás. Para entenderlo mejor, les invito a leer un pasaje de la BIBLIA, concretamente en el evangelio según San Mateo, capítulo 13, versículos 54 a 58 (Versión Reina Valera):

Reina Valera

13:54 Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?
13:55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?
13:56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
13:57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.
13:58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

JESÚS se pasó toda su vida aprendiendo y se convirtió así en un especialista, en un sabio. De hecho, adquirió tanto conocimiento, que la gente del mismo pueblo que le conocía a él y a toda su familia y le vio crecer, no comprendía lo que predicaba ni el poder que poseía para realizar los milagros. Es por ello por lo que Jesús viajaba y predicaba en otros territorios.

Entre su propia gente era un incomprendido. Pues nadie es profeta en su propia tierra. ¡Cuánta razón tiene este refrán!

Si queremos profundizar un poco más, podemos remontarnos aún más en la historia. ¿Quién no se acuerda del profeta Moisés?

Moisés era de origen hebreo y fue criado entre los egipcios. De ahí, conocía bien ambas culturas y creencias. Dios lo eligió para liberar a su pueblo de la esclavitud. Sin embargo, el pueblo hebreo, por su falta de fe, repudiaba a menudo a Moisés.

Para repasar la historia completa, se puede acudir al libro de Éxodo en las Santas Escrituras.

Existe otro ejemplo aún más antiguo, que es el caso de Noé, único hombre creyente y justo de su época. Noé predicaba y avisaba del diluvio. Nadie le creía y se burlaban de él, porque no tenían fe y porque hasta aquél entonces aún no se conocía ningún diluvio o lluvia duradera. También este relato podemos leer en la Biblia, concretamente en primer libro de Génesis, capítulo 6 a 9.

EN CONCLUSIÓN, en la Biblia encontramos muchos relatos históricos e interesantes de las que podemos aprender aún hoy en día, tal vez hoy más que nunca.

Cada uno puede elegir cuál le conviene o gusta más, tenemos la suerte de poder elegir entre la Biblia de Jerusalén, la Septuaguinta, la Reina Valera, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras….existe en versión impresa y electrónica y traducida a muchos idiomas modernos.

"NADIE ES PROFETA EN SU PROPIA TIERRA"

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