En una biblioteca municipal se utilizaban imitaciones de madera de libros sobre los cuales estaba grabada la mención: «Nada adentro» para rellenar estantes vacíos. Cuando el encargado de la biblioteca compraba nuevos libros, sustituía esas imitaciones por los verdaderos libros. Así, los estantes siempre parecían estar completos.

Es de temer que numerosas personas que dicen ser cristianas merezcan esta mención: «Nada adentro». Fueron bautizadas, quizá tuvieron una instrucción religiosa, pero nunca “recibieron” a Jesús en su vida (Juan 1:12). Como lo escribió el apóstol Pablo, tienen “apariencia de piedad”, pero no conocen el poder de la vida que da Cristo resucitado. Quienes los observan sólo perciben el vacío.

Ser cristiano no es sólo aplicarse a hacer el bien o a buscar experiencias espirituales. Para llegar a ser cristiano es necesario un encuentro real con Jesús, un encuentro de fe. Simplemente tengo que aceptar lo que Dios dice en la Biblia. Su palabra me convence y me obliga a reconocer que ante Dios estoy perdido, porque le he olvidado y ofendido. Pero también me muestra que Jesús hizo todo para que mis pecados sean perdonados. Basta que yo acepte este ofrecimiento de perdón para recibir una vida nueva, la vida misma de Jesús.

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