música

La música produce tanto placer como hacer el amor

Oír música nueva es tan “sabroso” como hacer el sexo. No es una regla ni un precepto. Es realmente un hecho científico del cual es muy agradable escribir. Este descubrimiento lo hicieron en Canadá, usando –de nuevo- escáners de resonancia magnética o MRI. Esto reveló que las áreas del cerebro que liberan recompensas químicas al cerebro cuando fornicas o ingieres tu plato favorito (comida), se activan también cuando escuchas una canción por primera vez.

Al parecer mientras más escuchas lo que escuchas, más se conecta. La cuestión funciona de esta manera; cuando la persona escucha una canción, que nunca ha escuchado, la actividad en esa zona del cerebro puede predecir de forma fiable y consistente si le gustará comprar el disco o ir a un concierto.

Las posibilidades

Esto genera posibilidades razonables, amén de placer. Así como, excitarte cuando estás leyendo los mensajes que te envía alguien que te está enamorando. Así; lo sostiene el Dr. Valorie Salimpoor del Instituto Neurológico de Montreal, quien dirigió el estudio.

haciendo el amor

Las personas que formaron parte de este estudio, escucharon 60 canciones que no habían escuchado antes, mientras los introducían en la máquina de resonancia magnética, observando lo que pasaba en el cerebro, mirando que tanto podría para comprar cada canción en una subasta. Los investigadores concluyen que los resultados mostraron exactamente, como se ve el ”placer” de escuchar música nueva.

Excitación emocional por la música

Es muy poderosa la excitación emocional que produce la música, lo que es motivado por la creación de las expectativas que produce. La actividad en el cerebro es la misma, mientras escuchaban la música, fuera la que fuera, aunque cada canción era diferente.

La pregunta ¿de qué sirve esto? Bien, científicamente para saber porque a la gente le gustan diferentes tipos de música. Esto es porque cada persona tiene su propia corteza “curada” del gusto que se ha formado a base de los sonidos y canciones que ha escuchado en toda su existencia. El sonido y las emociones se combinan,

Las partes involucradas del cerebro interactúan entre sí, trasmitiendo también información sobre los sonidos a los que la mente ha sido expuesta. Mientras más te gusta una canción, más actividad hay (y más ganas de que siga sonando o de que vuelva a sonar).

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