Museo Birkenau

EL MUSEO DE AUSCHWITZ BIRKENAU

Los objetos personales mejor guardados, en un museo

Desnudos, hambrientos y enfermos entran en la cámara de gas. No saben lo que les espera. Les dicen que los van a duchar. Pero, la duda y el miedo se apoderan de sus cuerpos frágiles. El frío se apodera de ellos. Algunas de esas personas ya han visto entrar a otros grupos de personas. Pero salir, nadie ha salido de ahí. Al menos no con vida. ¿Qué masacre pasará ahí dentro? Obedecen las órdenes y caminan hacia el lugar indicado. Las puertas se cierran. En el techo colgando, las duchas de donde se supone que va a salir el agua. Se abren los grifos. Comienza la toz, la asfixia…

Personas inofensivas e indefensas, sin voz ni voto, son barridas de la faz de la tierra, acalladas en una cámara de gas. Les han quitado todo derecho de vivir. Culpados por algo que nunca hicieron. Las ovejas negras culpadas por una mente ¿poderosa? llena de locura que clama por venganza. Porque la vida, su entorno, le ha enseñado a un loco a vengarse de la gente que no fuera igual a él o de la manera como quisiera que fueran.

No obstante, esas personas tuvieron una vida. Tenían familia, estudiaban, trabajaban y vivían según sus costumbres y creencias. Vivían en sus casas con sus pertenencias como todos los demás. Llevaban sus negocios para mantener sus familias y cubrir sus gastos, como todos los demás. Eran personas de carne y hueso y con sus sentimientos, como todos los demás. Pero, no fueron tratados como todos los demás. Lo perdieron todo. El exterminio nazi les arrebató absolutamente todo. Atrás queda solamente el recuerdo, la llaga, un punto negro en la historia de un país que no quiere hablar de aquello, sino prefiere no hablar, dejar las cosas en el pasado y seguir adelante.

En el año 1967, se hallaron unas cajas bien guardadas y cerradas con las pertenencias de algunas de aquellas personas que perdieron su vida en el campo de concentración de BIRKENAU. El tres de junio de 2016, dichos OBJETOS PERSONALES cargadas de historia se trasladaron al Museo de Birkenau, donde serán documentadas exhaustivamente y conservados para la memoria y el recuerdo. Entre esos objetos personales, se encuentran tazas, termómetros, cubertería, zapatos, cajas vacías de medicamentos, cepillos, pipas para tabaco, mecheros, botones, navajas y llaves… Todos artículos que cualquier persona posee y utiliza a diario. No hay absolutamente nada fuera de lo normal. Y, sin embargo, estos objetos que fueron inicialmente guardadas en 48 cajas, serán expuestos en un museo en recuerdo de sus propietarios, que tuvieron que dejar su vida, porque alguien lo decidiera así.

El recuerdo de estas personas permanecerá expuesto a través de sus objetos personales en un MUSEO, EL MUSEO DE AUSCHWITZ BIRKENAU, donde sus propietarios perdieron su vida. 16.000 objetos de personas judías y no judías que fueron víctimas de este campo de concentración.

Museo Birkenau

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