Cualquier día vemos murciélagos vampiros en España, esos murciélagos que son abundantes en los países tropicales. En América abundan. Sólo tienen que cruzar el Atlántico en una parejita que se nos multiplique en nuestros cielos. Tiempo al tiempo. Si han llegado las avispas velutinas también llegarán a Europa los murciélagos vampiros.

Esta variedad de murciélagos nada tiene que ver con los murciélagos del coronavirus. Son unos murciélagos que chupan la sangre. Muerden a las personas en las manos y en las orejas y chupan el líquido rojo. No son como los vampiros de las películas que te muerden la yugular. Pero dan el mismo miedo. En los países de América los sufren sobre todo los pastores. El pobre pastor ve como le muerden las manos al menor descuido. Sólo pueden evitar las mordeduras llevando guantes. Las orejas de los hombres y mujeres que pastorean el ganado en los países tropicales también corren peligro. Un pastor dormido es una presa fácil para un murciélago vampiro que se lanza a por sus orejas en mordeduras suficientes para chuparle su sangre humana.

Afortunadamente, no tenemos por España murciélagos vampiros aún. Los murciélagos europeos comen bichitos. Hubo un tiempo en que nos resultaban simpáticos. Estabas por el campo y mirabas con cariño al murciélago que se iba zampando los mosquitos y demás insectos que importunaban tus paseos. Tras el coronavirus odiamos a esos animalitos voladores, a esas ratas con brazos membranosos que son culpables ( o eso dicen) de millones de muertes.

No quiero pensar las muertes que podría ocasionar un murciélago vampiro. Posiblemente pasara un virus a través de una especie intermedia, igual que el murciélago chino. El murciélago del coronavirus pasó la peste a través del pangolín. Es lo que nos dicen. Pero hay gente que piensa en una manipulación humana en un laboratorio chino.

Yo no quiero pensar en más virus, en más murciélagos, en esos murciélagos vampiros que podían saltar de América a Europa en la maleta de un turista aficionado a las mascotas exóticas. Murciélagos que pueden aparecer en España. Deberíamos estar manifestándonos en contra de la desregulación de la comercialización de animales exóticos en mercadillos en los países del Tercer Mundo. Deberíamos estar manifestándonos en contra de los laboratorios incontrolados en China y en otros países que cuentan con la mano cariñosa de la Organización Mundial de la Salud.

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