El ronquido es, en términos generales, menos frecuente en la mujer. Su origen y posterior evolución están relacionadas con episodios de la vida genital: menstruaciones, embarazos, menopausia, siempre teniendo en cuenta la intervención de las hormonas.

También desempeña un papel muy importante el sobrepeso y su reparto. De ahí la importancia de una dietética de adaptación, sobre todo después de la menopausia. El origen del ronquido femenino es, en principio, idéntico al del hombre. El ronquido es menos frecuente (un 25% en las mujeres y un 65% en los hombres) y menos intenso, ya que el “soplido” femenino es más débil y los músculos inspiratorios, la laringe y las cuerdas vocales están menos desarrolladas.

La evolución del ronquido es menos desfavorable, pues el sistema cardiovascular de la mujer es, en este periodo de su vida, menos frágil que el del hombre.

En lo que respecta a las causas generales del ronquido femenino, el tabaco y el alcohol van en progresión regular. Los psicotropicos en la mujer se suelen detectar con frecuencia. La causa principal viene a ser el sobrepeso. Teniendo en cuenta su reparto en la parte baja del cuerpo de la mujer, debe ser, roncando igual, más importante que en el hombre. La evolución sigue los episodios de la vida genital, excepto en los casos en los que el ronquido es de aparición tardía.

El ronquido aumenta después de la menopausia. En este momento predominan dos fenomenos: la caida hormonal, lo que supone un aumento del sobrepeso y su reparto más alto; la desaparición de las menstruaciones, lo que supone un aumento de los riesgos cardiovasculares.

Además, los malos hábitos (el alcohol y el tabaco) pueden aparecer o pueden aumentar en este periodo, siempre como antidepresivos. La principal de las causas generales para los dos sexos se debe al sobrepeso.

Las mujeres también roncan

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