Mujeres atenienses, moda y belleza

Ser una mujer en la Antigua Grecia no era nada sencillo, o más bien dicho, era demasiado sencillo, a veces incluso hasta aburrido. Mientras los hombres libres disfrutaban de una democracia envidiable, las mujeres sólo podían ambicionar una vida de casada, no tenían derecho a la educación, no podían votar y ni de chiste participaban en las actividades políticas del país.

El amor ateniense no es como lo conocemos hoy en día. El matrimonio no era más que una negociación entre el padre y el futuro esposo. Las mujeres sólo eran útiles para educar niños, atender las labores domésticas y para preparar las fiestas de sus maridos (las cuales terminaban frecuentemente con orgías y mucho alcohol). Los hombres no convivían con las mujeres. Éstas se encerraban en las cocinas cuando había visitas y salían a la calle sólo para visitar a sus vecinas, ir por agua a la fuente, acudir al mercado, participar en alguna celebración religiosa exclusiva de mujeres o para asistir al teatro.

Mujeres atenienses, moda y belleza

Las mujeres que venían de buena familia, ni siquiera participaban activamente en la educación de sus hijos ni en las labores del hogar, pues para eso contaban con esclavas y sirvientes, así que tenían tiempo de sobra para acicalarse y mantenerse siempre bellas. Sobre todo, si tomamos en cuenta que descuidar el aspecto físico estaba muy mal visto, no porque fueran menos atractivas para los hombres, pues apenas si los veían, sino porque era una forma muy puntual de diferenciarse de las esclavas.

Mujeres atenienses, moda y belleza

Las mujeres atenienses tenían el cabello largo, a diferencia de las esclavas que se veían obligadas a llevarlo corto. Les gustaba pintarse el cabello para parecerse a su diosa favorita. La más popular era Afrodita, que tenía el cabello dorado, por lo que las mujeres atenienses mezclaban pétalos de flores amarillas con una solución de potasio y la aplicaban cuidadosamente a lo largo de toda su cabellera. Para darle más volumen al cabello, solían comprar pelucas o postizos, de lo contrario, sólo se recogían el cabello con redecillas, cintas o trenzas.

Mujeres atenienses, moda y belleza

Las esclavas no se maquillaban o lo hacían muy poco, en cambio las mujeres de sociedad le dedicaban bastante tiempo y lo hacían con mucho cuidado. Aun cuando el tono natural de la piel ateniense era tostado, el estándar de belleza indicaba que lo ideal era tener la piel de color níveo, por esa razón las mujeres atenienses pasaban horas intentando blanquear su piel.

Algunas mujeres comían grandes cantidades de comino y otras hervían semillas para lavarse la cara con el agua obtenida y evitar las manchas provocadas por el envejecimiento. Cuando salían a la calle evitaban exponerse al sol, si era necesario, usaban sombrillas o sombreros de ala muy amplia.

Las mascarillas no podían faltar. Las mujeres atenienses solían utilizar pastillas de albayalde, redondas y blanquísimas, que no eran más que carbonato de plomo. También creaban su propia mascarilla mezclando yeso, tiza y harina de habas, luego le encargaban a alguna esclava que lo removiera hasta que quedara lo suficientemente blanda como para poderla aplicar sin problemas a su cara.

Para una hermosa apariencia, no podía faltar el arreglo de uñas y la depilación de vello, para lo cual utilizaban la llama de una lámpara, cremas o incluso una navaja. Para terminar, un poco de carmín para darle un toque apasionado a su imagen.

Mujeres atenienses, moda y belleza

Durante la edad de oro en Atenas, la moda entre las mujeres jóvenes eran las túnicas jónicas. Una prenda amplia y larga, con mangas, que cubría desde el cuello hasta las piernas. Para marcar la cintura, las mujeres colocaban hebillas más o menos grandes sobre sus espaldas. Las mujeres de más avanzada edad, como las madres o las abuelas, preferían los tradicionales peplos, que eran piezas rectangulares de grandes pliegues doblada en dos para cubrir el cuerpo, se colocaban un cinturón para ceñir la cintura y se unían las dos mitades por los hombros con la ayuda de alfileres.

Mujeres atenienses, moda y belleza

Sin duda era demasiado esfuerzo para no ser valoradas por los hombres, a los que sólo veían de vez en cuando. La respuesta es quizá, que el arreglo no era para ellos, sino para competir con sus vecinas o sentirse más bellas que las esclavas. Ya desde entonces la vanidad femenina era un motivo de competencia entre las mujeres.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: