hombre y mujer

LA MUJER, ¿compañera u objeto?

Y Dios pasó a decir: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra. (Génesis 1:26)

Dios hizo al hombre a su imagen, para que domine a todos los animales que estén en el mar, la tierra y en el cielo. La Biblia habla del dominio sobre los animales. ¿Es que el hombre confunde a la mujer con un animal, para que intente dominarla también? Ni es tampoco un objeto que se puede usar y desechar al antojo del hombre.

Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios los creó; macho y hembra los creó. (Génesis 1:27)

Dios creó al hombre – macho y hembra – a su imagen. Es decir, los dos, tanto el hombre como la mujer, tenemos algo de su imagen. No dice la Biblia que Dios creó al hombre varón a su imagen, sino al hombre en el sentido de la humanidad, un ser humano. No se hace diferencia ninguna entre el HOMBRE y la MUJER. Ambos están en el mismo nivel. Ni el HOMBRE es superior a la MUJER, ni tampoco la MUJER es superior al HOMBRE. El hombre y la mujer son dos seres humanos, con sus diferencias que se complementan entre sí. Pero, las características del uno o de la otra no convierten a uno en algo superior a la otra. Ante Dios, todos somos iguales. Entonces, si ante Dios somos iguales, ¿por qué tiene que ser el hombre el que diferencie entre ambos sexos? Cualquier lucha de poder es innecesaria y superflua, una batalla sin fin. Tenemos mucho en común y muchas diferencias que nos complementan y unen.

hombre y mujer

Jesús respetó en todo momento a la mujer. Nunca tuvo una actitud de superioridad hacia ella. Se ve en el trato hacia su madre, curó una mujer de la fiebre, refrenó a los ciudadanos salvando a María Magdalena de ser apedreada (el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra) salvándola así de la muerte…. ¿Qué mejor ejemplo que ese para que el hombre no mate a la mujer? En este aspecto, será un buen ejemplo a seguir. Aunque eso no exime en ningún momento a la mujer de respetar igualmente al hombre en cada momento. Para que la relación entre hombre y mujer funcione, debe de haber un respeto mutuo entre ambos, en vez de mentiras y provocaciones. El proverbio 31, versículos 10 al 31 describe muy bien a la mujer respetable.

EN LA UNIÓN ESTÁ LA FUERZA

Al margen del punto de vista religioso, tanto los hombres como las mujeres somos seres humanos, personas, con muchos aspectos en común. Sin embargo, de igual manera hay muchos aspectos evidentes que nos distinguen y que hacen la relación interpersonal tan interesante. Las diferencias hacen la convivencia más atractiva, aparte de que nos complementamos. Y como dos complementos que somos, en la unión está la fuerza. Hay ciertas cosas, que el hombre, o la mujer, no pueden hacer sólo o, simplemente, es más interesante o divertido hacerlo en compañía de la pareja. El hecho de que hayamos sido creados con esa variedad tiene su sentido y debe ser aceptado, en vez de llevar una guerra de sexos para hacernos con el puesto del más fuerte o de la superioridad. Cada persona tiene su lugar en este mundo y cuanto antes lo encontremos y lo asumamos, mejor. Para ello, no hace falta maltratar y matar al sexo opuesto. Es evidente que, por muchas razones, la mujer no es ningún objeto, sino una compañera que es el perfecto complemento del hombre (y viceversa).

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