La muerte mata al que se queda

 

Es complicado explicar lo que siento después de un mes de la muerte de mi padre. Viví la peor noche de mi vida la noche anterior a su muerte. Vi cómo una persona se retorcía de dolor en una estrecha cama de un hospital tras producirsele varios ictus cerebrales. Puede eso conmigo más que el hecho en sí de su muerte. Te das cuenta que somos unos seres completamente indefensos. Esa noche fue la noche más larga de mi vida, sufres indefensa la gran impotencia de querer hacer algo y no poder hacer nada, más que pedirle a cualquier ser supremo, si en verdad lo hay, que deje de sufrir, que aquello que lo mata vivo a puro dolor cese. Y  ves ahí, bajo sábanas blancas, a un ser con quien disfrutaste años de tu vida, un ser que lo fue todo. 

Esa noche supe que sería la noche más larga de mi vida. Y te enfrentas con todo el miedo y el dolor del mundo que invade tu cuerpo debilitándote al máximo. LLoras de rabia, porque en realidad no puedes hacer nada más que esperar. Es tan duro y cruel, esperar el llamado final, el final de una persona, un final sin vuelta atrás, un final que nadie quiere que llege, pero hace acto de presencia burlándose de los presentes, porque al final la muerte mata al que se queda y no al que se va.

Esa noche, vi a un hombre semidesnudo bajo las sábanas blancas de un hospital, entablando una lucha con una oscuridad que sólo el podia ver y que perdio de mañana. Seguramente agotado.

Y aunque sabes que esto iba a pasar de un momento a otro, porque ese enorme mal que habita en muchos, que destroza vidas y familias, hogares y puede incluso destronar los ideales de cualquier creencia religiosa, ese mal cuyo nombre es maldito y está tan presente en nuestras vidas que en definitiva nadie está libre de él, no quieres que suceda. De pronto te das cuenta cuánto vale un momento en la vida de una persona, cuántas cosas nos podríamos decir en vida que nos arrepentimos de no haberlas dicho cuando la muerte hace acto de presencia.

No soy creyente, sin embargo hay un texto en la Biblia que siempre me gustó. Eclesiástes dice: ''Hay un tiempo para todo y todo lo que se quiere tiene su hora". Yo quería olvidar esa noche sin embargo después de recordarlo tantas veces aprendí algo, algo que me gustaria que sucediese cuando llege mi final. 

Aprendí con el tiempo que nada muere si tú no quieres, con el tiempo supe lo que yo quisiera el día que me vaya y entendí que en realidad es lo que todos queremos y todos quieren y quiero que me recuerden con alegría y no con tristeza, que sonrían cuando me nombren y no que me lloren, que sigan celebrando la vida y que no se recluyan, que cuando llegue la noche sencillamente me dediquen una sonrisa. No sé que pude haber después de esto, pero si hay algo quisiera estar bien sabiendo que los demás seguirán sonriéndole a la vida porque de lo contrario mi muerte sería una agonía

 

Dejemos pues que la muerte mate al que se lleve, pero seamos los que nos quedamos más fuertes que ella.

 

A mi padre, gracias por ser como fuiste, gracias por haber estado ahí, gracias por tus sueños.

 

Silvia Glez.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: