Acá se está acabando el oxígeno y todos los que nos quedamos encerrados estamos hambrientos, sedientos, alterados y aterrados, somos diez en este pequeño espacio que cada segundo parece hacerse más pequeño, no tenemos oportunidad de salir vivos y de eso estamos concientes, pero los milagros existen y la esperanza muere al último; estamos todos morados después del impacto y no nos podemos mover, vaya, ni siquiera podemos mirarnos unos a otros; hace apenas dos horas nos movíamos y disfrutábamos de la vida sin pensar más allá del momento presente y ahora todo cambió súbitamente y nos encontramos en este trance agónico del que ni siquiera somos culpables porque ninguno de nosotros estaba al mando de nada, somos pues, víctimas de las circunstacias, el destino nos colocó en este lugar sombrío y cruel y estoy seguro que nadie se imaginó terminar así como estamos, todos llenos de sangre y sintiendo la muerte tan cerca.

 

Comienzan los espasmos y seguro estoy que mis compañeros sienten la rigidez del rigor mortis y ya no entiendo que pasa porque nunca lo había sentido, debe ser la muerte que llega de sorpresa y ni siquiera un grito puedo emitir, nuestra agonía fue lenta, solitaria y cruel, vaya, si al menos hubiese podido hacer algo más, pero no pude, no pudimos, ahhhh, duele, duele mucho, la sangre me ahoga y me invade, ayúdenos...

 

(Crónica de un dedo índice tras un choque fatal en carretera en el que quedaron prensados él y sus nueve compañeros en la guantera al ir buscando su dueño, el copiloto un disco compacto de canciones en mp3)

 

Guillermo Lora Santos.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: