lápida

A todos nos cuentan que moriremos algun día. De alguna manera siempre lo sabemos y a veces hasta lo esperamos. ¿Por que hoy se siente diferente?...

Nadie nos prepara para no morir de viejos, nunca nos previenen del dolor que podemos sentir al despedir a nuestra madre, a nuestro hermano o mucho peor aún, a nuestros hijos.

Hoy se siente diferente por que viejos y jóvenes estamos expuestos, por que le sucede a ricos y a pobres, a americanos, a asiáticos, a europeos, por que no hay velatorios o féretros, sino frías bolsas negras, crematorios lúgubres y cenizas, por que el tiempo para llorar es muy breve, aun que el dolor se convierta en permanente... 

Hoy se siente diferente por que no tendremos la atención exclusiva, por que mientras yo lloro a mis difuntos, mis vecinos quizá estarán en duelo por los suyos y encima no podremos abrazarnos y hay que conformarse con presentar nuestros respetos desde lejos...

La muerte es siempre igual; unos que se van y otros que nos quedamos extrañándoles hasta el día que quizá volvamos a reunirnos de alguna manera que no conocemos, en algún lugar que no hemos visto. Quienes creen en un creador sueñan con verle, pero tampoco quieren morir y quienes no, solo esperan con el miedo de un soldado, a que llegue su momento final.

Hoy se siente diferente y es mejor... Hay que pensar en que el silencio no es ausencia, en que se queda con nosotros el privilegio de haber coincidido con quienes ahora se van, en que ya no hay más dolor, más camas de hospital, mas medicamentos y mas agujas para ellos...

Nos queda por revisar los parajes recorridos, los asuntos por resolver, el perdón y el agradecimiento que quizá nunca pudimos compartir con nuestro ser querido, nos queda buscar para encontrar un duelo que ya no duela, que mejor nos alimente con todo lo compartido... Ellos se van ahora, nosotros nos quedamos un tiempo más por que faltan cosas por hacer, así que soltemos el drama y conmemoremos lo vivido.

Hoy se siente diferente, por que hay que reponerse pronto, hay que buscar sus almas libres en la quietud del mar, en el canto de las aves, en el viento que mueve las copas de los árboles. Lloremos solo lo suficiente para homenajear la vida ausente y no convirtamos en nuestra mayor pena a quienes quizá vivieron su vida con la única misión de hacer feliz la nuestra.

Vive tu duelo, pero déjalos ir... Despídelos con la sensación de una tina caliente, con el olor del pan recién horneado, con la visión de las montañas, con el sonido de la lluvia. No necesitas los abrazos, la compasión ni los respetos por ahora... Necesitas recordar que sigues vivo y que fuiste afortunado por coincidir... Descansen en paz las víctimas del coronavirus, pero también todas y cada una de las personas que se adelantan por cualquier otra razón... Descansemos en paz también todos los que aún esperamos el día de nuestra despedida.

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