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LA MUERTE A LA CARTA

¿DEBE SER LA MUERTE A LA CARTA UN TEMA DE LIBRE ALBEDRÍO?

LA MUERTE es nuestro destino, la parada final de un camino que emprendemos el mismo día en el que nacemos. Este final, la muerte, es inevitable, a pesar de los muchos esfuerzos realizados hasta ahora por los científicos de entender y resolver este misterio. En un principio, el cuerpo humano está perfectamente hecho para vivir eternamente. No obstante, un fallo mecánico nos hace envejecer hasta morir.

La muerte a la carta, ¿por qué a la carta? Antiguamente, la muerte nos alcanzaba cuando llegamos a una edad considerada como avanzada, mayor. El corazón cansado simplemente deja de latir. Los únicos hechos que no nos dejaban llegar a ese estado de la vejez, eran los accidentes o las enfermedades, puesto nos impedían seguir viviendo como es debido. Las investigaciones científicas, así como los avances en la medicina, han podido con muchas de esas enfermedades y, hasta en algunos casos, con los accidentes, prolongando así nuestra esperanza de vida.

Sin embargo, mientras unos luchan por conseguir una vida larga llena de salud y energía, y otros la abrazan luchando hasta el último respiro, hay actualmente un grupo de personas que, conscientes del final inevitable, se preocupan más por decidir cómo y cuándo morir. Este tercer grupo se divide en dos:

A) Están los inconscientes: aquellos que se van matando lentamente mediante algún tipo de adicción, como puede ser el tabaco, el alcohol o la droga. Basta sentarse tras el volante en estado ebrio y dejar que el destino tome su curso. Nos volvemos a ver en tu funeral.

B) Luego están los conscientes: estos, bien sea por creencias, problemas o debilidad (falta de personalidad) quieran suicidarse, o bien soliciten la eutanasia para hallar una muerte digna tras años de lucha contra una enfermedad. La desesperación ante la pérdida de una batalla conlleva a desear una muerte anticipada antes de que su vida les sea completamente arrebatada.

La ley en España, así como en algunos países más, permite redactar el testamento vital que recoge los últimos deseos de toda persona cerca a la muerte.

LA MUERTE A LA CARTA

Hoy en día son cada vez más las personas que se preocupan por la muerte. Ya que es algo inevitable, quieren decidir cuándo, dónde, cómo y con quién, si acompañados o solos. La muerte se ha convertido en una moda que conlleva el suicidio en solitario, en parejas e, incluso, en grupos. Surgió el turismo eutanásico. Personas movidas por el deseo de acabar con su vida, aunque no exista causa justificada que apoye tal decisión, han viajado a algún país donde se permita llevar a cabo esta decisión. Las personas hoy en día quieren decidir acerca de su partida de este mundo, en lugar de ser arrollados por un acontecimiento biológico y natural. Por tanto, se han sumado a esa controversia en la que médicos, religiosos, filósofos y jueces están envueltos. Sin embargo, la muerte a la carta es un tema en el que será prácticamente imposible que todos nos pongamos de acuerdo. ¿Se debe permitir la muerte prematura? ¿Quién lo decide? ¿Quién puede tomar tal decisión y quién llevarla a cabo? ¿En qué circunstancias se podría permitir? Mientras unos opinan, discuten y justifican, otros ya están tomando su decisión particular en este asunto, llamémoslo la muerte a la carta.

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