Existe una época en que nos preguntamos que sigue después de la muerte, razonamiento que tiene que ser con nuestro interior, para no ser tachados de utópicos o locos.

La muerte tiene concepciones desde la parte religiosa, como un paso a la salvación eterna y una mejor vida, liberados de la cárcel de nuestro cuerpo, gozando de la compañía de dios nuestro salvador.

La muerte desde la óptica de la ciencia es la cesación de vida y una desaparición eterna, en el ciclo natural del origen del ser vivo en el planeta tierra, pasando a la transformación orgánica, que permitirá sostener el ciclo.

Dos concepciones, la primera más un acto de fe, la segunda la profundización del verdadero sentido del paso de los seres vivos por el planeta tierra, ¿la vida realmente es sólo nacer, crecer y morir?

Sí la ciencia en sus estudios no concibe la vida del hombre, más que en dos simples estados naturales de dinámica y reposo total, insumo el segundo para que otros vivan, entonces ¿de qué vale tantas privaciones de felicidad?

Para nosotros los que tratamos de no estar en ninguna de los dos vertientes conceptuales citadas, nos cuesta trabajo entender y comprender el misterio de la vida para finalmente desaparecer por siempre.

Tal vez el secreto de la vida sea, que surgimos para que nuestras misiones se perpetúen en la posibilidad de ser felices, sabiendo que lo que hagamos es la herencia eterna para los que vienen, dado que tenemos que morir sin posibilidades de nada más.

Vida después de la muerte es una premisa religiosa, tal vez con el ánimo que seamos un poco más solidarios, y menos egoísta en nuestro paso por el estado de vida.

A veces me pregunto sí aceptar que después de la muerte no sigue nada más, no será la justificación de todos los actos del mal, para qué ser bueno, sí la vida es un ratico sin ningún premio adicional.

De igual manera la vida y muerte se me asemeja a un proceso espiritual del bien y del mal, el primero basado en el amor y el sentido de agradecimiento por gozar de los placeres que brinda, el segundo la inconformidad de no ser eternos con la rebeldía transformada en maldad.

Es curioso que ciertos fenómenos nos afecten tanto como la muerte, sabiendo que es un paso que todos tenemos que dar, todos algún día desapareceremos en cuerpo y alma, viviendo solo nuestras contribuciones al mejoramiento del mundo.

Indica lo anotado anteriormente, que muchos de nosotros tendremos dos muertes, la primera la desaparición total en cuerpo y alma, la segunda en la mente y corazones de la humanidad, al no dejar ninguna contribución.

Generalmente los ilustres hombres de la historia en cada uno de sus campos, estadistas, militares, científicos, deportistas, tienen vida eterna con sus legados en las mentes de los hombres.

¿Sera atrevido pensar en otro estado más allá de la muerte?, la primera respuesta, podría ser la capacidad de una vida desmaterializada, los fantasmas por ejemplo.

En fin, tratemos de vivir plenamente que lo único que tenemos asegurado sin negación a nadie, es la muerte.

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