La muerte es el estado en que se encuentra cualquier ser creado después que su vida temporal ha terminado. Una criatura muerta no oye, no ve, no entiende, no tiene sentimientos emocionales ni amorosos. En otras palabras, la muerte es sinónima de no existir. Aunque visiblemente podamos ver un cadáver. En realidad ese cadáver solo es materia de la tierra. La persona o animal ya no existe.

Dios es el único ser que es eterno y que ha existido por siempre. Fue él quien hizo todas las cosas. Y como tal, es obvio saber que antes que él creara todas las cosas, Dios existía solo en su propia existencia; ni el universo, ni el cielo, ni los ángeles existían, solo él y en él mismo.


Cuando Dios hizo, todas las clases de seres creados, ángeles, humanos, animales, etc., los hizo con el plan de que todos esos seres sean para gloria de él. Todos nosotros fuimos creados y por eso es que dependemos de él. Claro, si es que queremos vivir eternamente con él.

La muerte fue creada por Dios y fue introducida en el jardín del Edén para aquellos que no desean obedecer las leyes de Dios y del universo que han sido establecidas por él mismo. O sea, que la muerte es como retroceder al tiempo en que no existíamos, en la cual Dios existía solo:

Génesis 2:17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.


Muchos creen que la muerte es un pasadizo al cielo o algún otro lugar. Esta es una gran mentira del Diablo para engañar a los que quieren desobedecer a Dios. El mismo Diablo desde un principió le dijo a Eva que no iba a morir y que por lo tanto Dios estaba mintiendo:

Génesis 3:4 Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis.


Finalmente, el Diablo logró que Adán y Eva desobedecieran a Dios y que los dos llegaran a la muerte. Desde entonces, Adán y Eva no existen y se encuentran en ningún lugar; solo en la memoria de Dios y nosotros. Esto quiere decir que todos los que han muerto no existen y nada saben de lo que sucede en la vida:

Eclesiastés 9:5 Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos no saben nada, ni tienen ya ninguna recompensa, porque su memoria está olvidada.


La Biblia promete que si confesamos nuestras desobediencias a Dios no moriremos por siempre. Esto quiere decir que Dios volverá a traernos a la vida con cuerpos inmortales para que vivamos por siempre:

Juan 6:51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre…

Juan 11:25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá…


Muchos grupos religiosos enseñan en una forma no muy diferente la misma mentira que el Diablo dijo a Eva en el Edén. Ellos dicen que el cuerpo muere pero que el alma no. La Biblia muestra lo contrario. La palabra de Dios dice que el alma si muere porque el alma es la vida misma:

Ezequiel 18:20 El alma que pecare, esa morirá...

1 Reyes 15:29 Y como él vino al reino, hirió toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam...

Salmos 116:8 Pues tú has librado mi alma de la muerte...

Santiago 5:20 Sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte...


Para Jesús nuestro creador volver crear a alguien después que fue comido por diez tiburones, o alguien que murió quemado es como despertar a una persona que está durmiendo. Esta es la misma comparación que Jesús mismo nos dejó:

Job 14:12 Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: Hasta que no haya cielo no despertarán, Ni se levantarán de su sueño.

Juan 11:11,13 Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño. Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

1 Tesalonicenses 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús.

Daniel 12:2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, 
unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.


Otro detalle de la muerte en comparación con el sueño es que durante el sueño el tiempo pasa tan rápido como un relámpago. Así mismo, para los que mueren, el tiempo pasa como en un abrir y cerrar de ojo, mientras que los vivos cuentan el tiempo y les parece que fue hace muchos años que su pariente o amigó murió.

Dios también traerá a la vida a todos los malos para darles una segunda muerte quemados en el lago de fuego. (Vea Apocalipsis. 2:11, 20:14) La segunda muerte será dolorosa y dejarán de existir por siempre.

Si vivimos por Cristo, no tenemos que temer a la muerte puesto que cuando despertemos en el día final de este mundo y veamos la gloria del hijo de Dios en los cielos, pensaremos que fue hace unos segundos que fuimos muertos, cuando en realidad fue hace diez o quince años; y en el caso de Adán, hace seis mil años. Reconoceremos que la muerte realmente fue tan solo un sueño.


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