Partimos de un concepto de crecimiento psicologico personal como un proceso de toda la vida, como algo continuo. Una persona que se ocupa permanentemente de su crecimiento es aquella que sigue aprendiendo acerca de sí misma para comprenderse mejor, para aceptarse mejor, para entender mejor a otros seres humanos. Partiendo del supuesto que las personas construyen su realidad, decimos que las personas interpretan su realidad. Estas interpretaciones son generalmente subjetivas y están influenciadas por experiencias pasadas y presentes y por las anticipaciones que la persona pudiera hacer de su futuro. Crecer es re-interpretar su realidad interior (individual) y exterior (social) que le signifiquen cambios positivos como ser humano. Reinterpretar enriqueciendo nuestro conocimiento sobre nosotros mismos y sobre los demás. Crecer es hacernos más sensibles a las características diferenciadoras de las personas, a aquellos detalles que las hacen distintas, únicas. Es desarrollar la capacidad de amar a la gente tal como es, deseando sin embargo verlas mejorar y disfrutando genuinamente su crecimiento. Crecer es mejorar como persona, y eso incluye todo, lo espiritual y lo material. Crecer es entender mejor el proceso de cambio, esto es, el manejo de dudas, temores y debilidades, y la emergencia de la voluntad, del coraje y de la necesidad de persistir hasta triunfar. Es allí, entonces, cuando sentimos y palpamos a la persona crecida, mostrando fortaleza, vitalidad, humanidad. Hablando con seguridad y, al mismo tiempo, humildad. Mostrándose generoso y deseoso de ayudar. Exigente para ayudar al crecimiento de otros y simultáneamente comprensivo con las flaquezas humanas, pero no para reforzarlas sino para procurar su superación.

Frecuentemente el crecimiento de las personas se detiene por creencias negativas consolidadas a través del tiempo por experiencias pasadas o vivencias personales (familiares o sociales). Conservar tales creencias son altamente perjudiciales a la persona, no sólo para su desarrollo personal sino hasta para su misma salud y, sin embargo, las personas se niegan a cambiar. El temor al cambio es quizá el obstáculo más fuerte en el camino hacia el crecimiento psicológico.

Desde la óptica motivacional hay excesos en algunas motivaciones como las de afiliación y poder, que perturban de manera preponderante el crecimiento psicológico de las personas. Estas motivaciones tienen sus lados positivos también. Aquí nos estamos refiriendo a ese lado negro de la afiliación y del poder. A esa obsesión por los afectos que empobrece el desempeño, ese afecto donde todo gira alrededor de sentimientos que ni entiende ni controla, pero que lo incapacitan para un funcionamiento social y laboral, verdaderamente productivo. Hablamos de esa afiliación sensiblera que impide actuar con firmeza y definición. Hablamos de ese “amor de madre” que niega la posibilidad misma del crecimiento a sus hijos al mantenerlos dependientes e indefensos y de ese “afecto” del compañero de labores que impide el crecimiento del amigo cubriéndole las espaldas en el trabajo. Esa afiliación inadecuada perjudica claramente el crecimiento psicológico.

En cuanto al motivo del poder, es dañino en la medida en que lleva a la persona a actuar sin ningún autocontrol en sus esfuerzos por dominar a los demás. La persona enferma de poder, cierra su campo perceptual. No oye, no ve, no siente. Sólo se interesa por demostrar que tiene la razón, que las cosas son como ella dice y que los demás están equivocados. Es tan perjudicial que en grupos (bien sea laborales o sociales), cuando el que detenta el poder desata toda su fuerza, no logra respeto, simplemente atemoriza a los demás. Sus compañeros sienten rechazo y hasta repugnancia por su insensibilidad y también por la amenaza que representa. Normalmente el poderoso busca elpoder para influir sobre los demás desde su propio punto de vista, imponiendo a la gente su propia construcción del mundo. Usa el poder para controlar, dominar, reprimir, esto es, disminuir el potencial de la persona. Ese es un poder explotador. Así, la motivación de poder sin los frenos del autocontrol, la fortaleza interior y la moralidad, hace imposible el crecimiento psicológico tanto del que lo ejerce como del que lo sufre.

Parte importante para el manejo de nuestras relaciones interpersonales, además de las características motivacionales, es el lenguaje; a través de él trasmitimos nuestros motivos y como tal, es parte esencial para el éxito total de nuestros talleres.

Las personas se comunican entre sí de muchas formas, además de hablando o escribiendo. Los hombres revelan en sus gestos una sorprendente cantidad de cosas sobre sí mismos. En sólo unos segundos de un encuentro se intercambian miles de datos informativos. Hablar de asertividad, ya es común en el ámbito organizacional. Pero no es casual. Los nuevos tiempos de emergencia y cambios suscitados en la vida empresarial a nivel mundial, y más aún a nivel nacional, requieren de respuestas inmediatas por parte de su dirigencia para no quedarse en la retaguardia. La competitividad aumenta, los niveles de calidad son cada vez más exigentes y las tecnologías más cambiantes. Todo ello indiscutiblemente que requiere de GENTE preparada para asumir y motorizar estos retos. Y cuando decimos gente, queremos decir personas capaces de enfrentar y conducir los procesos de transformación de manera EFICIENTE y EFICAZ. El manejo adecuado del lenguaje es recurso fundamental para el éxito hoy día.

A través de diversas investigaciones, llevadas a cabo en el Centro de Investigaciones Psicólógicas de la Universidad de Los Andes, Venezuela, se ha destacado la importancia del uso del lenguaje y la comunicación (Morales de Romero), considerados relevantes en las relaciones interpersonales, en el funcionamiento del trabajador como persona y en su eficiencia y productividad dentro de una empresa. Se ha encontrado que un lenguaje bien elaborado y usado asertivamente es de suma importancia en cualquier transacción social y por lo tanto contribuye a la eficiencia personal y laboral. Las personas que manejan adecuadamente su lenguaje disponen del recurso necesario para enfrentar con éxito sus actividades, bien sean éstas una alocución pública, defender un punto de vista, describir un proyecto, solicitar un trabajo, mantener una discusión, controlar un grupo con diversas opiniones, relacionarse adecuadamente con sus superiores o con sus supervisados.

Así, el control psicológico de situaciones sociales diversas depende esencialmente del uso efectivo del lenguaje utilizado. La demanda del medio ambiente y del grupo social es fundamental en el buen uso que se le de al lenguaje. Las exigencias del medio determinan la necesidad o no de usar un determinado tipo de lenguaje, el cual conducirá al éxito en la ejecución.

Los estudios sobre lenguaje y comunicación han sido desarrollados por un grupo de investigadores venezolanos desde hace ya cierto tiempo. Esa investigación comenzó considerando las relaciones del lenguaje con la ejecución (Morales de Romero, 1992). Se ha encontrado que el lenguaje es de especial relevancia en diferentes aspectos de la vida del ser humano. Se conoce también que existen fallas en el uso del lenguaje adecuado, poco asertivo, para manejarse con éxito en las diferentes situaciones sociales. Es decir, que, en general, la gente está poco alerta al proceso de comunicación con las consecuencias negativas que ese hecho pueda tener.

Es necesario, en muchos casos,  un proceso de reconstrucción personal. Como un trabajo encaminado a romper con las creencias propias de una sociedad subdesarrollada. Con la firme creencia de que debemos reconstruirnos como seres humanos autóctonos, capaces de centrarnos en nuestro trabajo y luchar por hacer las cosas de la mejor manera posible hasta lograrlo, esto es, capaces de ser verdaderamente

productivos y, también capaces de ayudar desinteresadamente a otras personas, capaces de estimularlos a crecer en las direcciones por ellos mismos propuestas. Capaces de colocar el bienestar del grupo por encima del bienestar personal. Todos debemos estar dispuestos a crecer, esto es, a aprender a construir nuestra propia realidad de manera distinta. Nuestra propia realidad quiere decir nuestra personalidad, lo que pensamos de nosotros mismos, lo que creemos que somos y lo que creemos que no somos.

Debemos comenzar por abandonar el hábito de percibirnos como inmodificables. Somos seres vivos cambiantes. Lo que fuimos ayer no nos obliga a ser idénticos hoy. Hoy estamos enriquecidos por la experiencia de ayer. Hoy podemos superar nuestro ayer con una mejor comprensión de nuestra situación presente y, sobre todo, hoy podemos construir nuestro mañana y mañana podemos llegar a ser todo aquello que sensatamente nos hayamos propuesto ser. Debemos abandonar el hábito de dejar en manos de otros el dictado de nuestro destino. El crecimiento psicológico implica control de nuestras vidas.

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