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La capacidad de trabajo de los japoneses es conocida ya que cuando han tenido que hacer huelga la han hecho a la inversa, se han puesto a producir más por lo que han provocado un excedente de producción perjudicando a la empresa. ¿Trabajar mucho puede matar?, pues sí. Aunque al gobierno japonés le costaba en un principio reconocerlo, ya hay datos oficiales del año 2015 donde se registraron más de 2.300 víctimas entre muertes naturales y suicidios por el llamado "karoshi" o "muerte por exceso de trabajo", y estas cifras según algunos medios fueron mucho mayores.

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Algunos observadores afirman que este fenómeno tiene su origen en el final la Segunda Guerra Mundial cuando el Japón se propuso levantar cabeza y se comenzaron a poner horarios más largos y la vida de la mayoría de japoneses comenzó a discurrir especial y totalmente para trabajar. Con las jornadas laborables más largas que los demás países, los japoneses experimentaron una especie de adicción al trabajo lo que fue degenerando en una mala alimentación, tabaquismo, alcoholismo, etc.

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Los estudios que se han realizado ante la presencia de este fenómeno falta aún ser completados, no obstante, ponen la atención especialmente en las largas horas que los trabajadores pasan sentados en las oficinas y otros puestos de trabajo y la consiguiente falta de horas de sueño. En un principio cuando se comenzaron a detectar demasiadas muertes sin sentido de personas jóvenes o suicidios, Japón no quería aceptar los motivos y lo cierto es que tardó años en aceptarlo pero en la actualidad ya esta tomando medidas para frenar lo que ya parece una epidemia.

Se ha propuesto terminar los trabajos a las 3 de la tarde un viernes de cada mes para que se relajen los trabajadores y evitar suicidios y por otra parte incrementar el consumo en el país. ¿Conseguirá esta medida que la gente recupera la ilusión por vivir?.

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